Especial Star Wars 4: donde todo comenzó…

The Force Awakens nos está pisando los talones, así que apuremos la causa…

Es época de Guerra Civil.

Atacando desde una base oculta, tropas rebeldes se han adjudicado su primera victoria contra el Imperio Galáctico.

Durante el combate, espías rebeldes han robado los planos del arma definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte, una estación espacial armada con poder para destruir un planeta completo.

Perseguida por agentes imperiales, la Princesa Leia huye, custodiando la información que podría salvar a su gente y restaurar la paz en la Galaxia…

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Es mayo de 1977 y la que parecía una película más en la cartelera terminó por marcar un antes y un después en lo que a cine, como espectáculo de masas se refería.

Pongámonos en contexto. Tras la época dorada de Hollywood, entre los ’50 y ’60, la industria cinematográfica estadounidense descubrió que se había gastado hasta la risa estrenando superproducciones, comedias, musicales, todo a lo grande, con harta pompa, para hacer que el mundo occidental olvidara por un rato, que se encontraba en plena o terminando una guerra. El problema, es que por un lado en la siguiente década los estudios ya no podían seguir costeando este tipo de producciones y, por otro, desde el otro lado del Atlántico, especialmente desde Francia e Italia, un puñado de realizadores había conquistado la industria del cine con películas hechas con más corazón y huevos que fondos, reescribiendo la historia del séptimo arte.

Hollywood recogió el guante y le abrió las puertas a una nueva camada de realizadores, preocupados más de la historia y el sentimiento antes que la espectacularidad (así surgieron los Coppola, Scorsese, Pakula, De Palma, Allen, Mallick, Cimino) y evitó las superproducciones a no ser que estuviera garantizado su éxito (El Padrino). El cine fantástico y de aventuras quedó relegado a un segundo plano y otros géneros (como el policial o la blaxplotation) fueron haciéndose un espacio que llenaron en el momento y lugar precisos.

Por eso nadie tenía confianza alguna en el proyecto que George Lucas paseó por diversos estudios a mediados de los 70: una historia de caballeros, princesas, bandidos, aprendices y tiranos ambientada en “una galaxia muy lejana”. Si bien el cine siempre ha tenido como finalidad principal el divertimento, no era el mejor momento para una jugada de este tipo.

Sabido es el resto de la historia: tras más de un rechazo, George Lucas no bajó los brazos y a fuerza de insistencia consiguió un presupuesto no muy estimulante de diez millones de dólares, que cuando se hizo poco, lo llevo a hacer una jugada maestra: renunciar a sus honorarios a cambio de un porcentaje de las utilidades que la película generara por concepto de mercancías.

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Pero volveremos sobre eso en otra oportunidad.

¿Qué hizo de Star Wars…luego Star Wars: Una Nueva Esperanza…el clásico instantáneo que llegó a ser?

Digamos que Star Wars no es tan nuevo en cuanto a su argumento. Joven ordinario enfrentado a circunstancias extraordinarias, salvando a la doncella y enfrentando al villano. Acompañado por sabios, granujas y un par de compañeros fieles y divertidos.

La gracia está en como Lucas lo cuenta. Esa historia que se ha contado docenas de veces…bueno, Lucas tomó lo mejor de cada una de esas docenas de veces y las fundió en una nueva versión, única, irrepetible.

En un escenario novedoso (hasta ahora la ciencia ficción sólo había experimentado con futuros catastróficos) Star Wars es antes que nada el regreso al escapismo puro. Cine de aventuras, caballeros y malvados, trasladado a dimensiones inexploradas. Y tuvo el mérito de saber hacer ese trasvasije desde la edad media, las cruzadas, la antigua China, el salvaje oeste o incluso la época de la prohibición al espacio más lejano del universo. Todos los ingredientes mezclados en su dosis justa, logrando un resultado distinto, pero respetuoso, de la suma de sus partes.

Cierto que el cine norteamericano de los 70 dejó de lado la pompa para privilegiar sentimientos, emociones, argumentos. No voy a desconocer los méritos de esa generación, después de todo es también una de mis épocas favoritas. Pero si bien se trató de grandes películas por grandes directores, Lucas tuvo el mérito de hacer un filme que permitió reencantar a la industria con el gran público.

Para muchos este fue el primer paso hacia el fin del verdadero cine y el principio de una espiral descendente que priorizó la banalidad y la superficialidad por sobre el contenido. Puede que haya sido así y Hollywood después tuviera manga ancha para estrenar cualquier cosa con ánimo de vender entradas y mercancías. Pero eso no es culpa de Lucas.

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Por el contrario, a Lucas hay que agradecerle, primero, un cambio en el modelo de gestionar un rodaje. Luego, y aunque les pese a los amantes del verdadero cine, vino a recordar la intrínseca relación entre el cine y el público. Que a la larga el gran público va al cine en busca de esas dosis de diversión, de aventura, romance que no siempre va a encontrar en la vida real. Y es esa posibilidad de ver los sueños hechos realidad la que hizo del cine el gran espectáculo del siglo XX.

Star Wars, con todas las imperfecciones que, justa o injustamente, se le puedan achacar, con todos los lugares comunes a que haga referencia (a la larga, Star Wars no es sino el homenaje de su autor al cine y a los géneros con los que se formó), vino a revivir precisamente esa relación tan especial que se produce entre autor-obra-público, y de como entre los tres elementos hay más conceptos en común que los que uno sospecha.

Cierto que Lucas, antes de entregar la saga a Disney, hizo y deshizo todo lo que pudo con su propia obra, desatando una ira un tanto exagerada de sus fans (bien o mal, Lucas era dueño de su creación y es libre de hacer con ella lo que le plazca), pero no podemos negar su aporte en lo tecnológico, en lo industrial y, sobre todo, su trabajo como creador de nuevos mundos, aventuras y personajes. No en vano, muchos terminamos abocados de una u otra forma al cine luego de haber visitado una galaxia muy lejana.

Galaxia a la que, pese a todo, siempre terminamos regresando, y sintiéndonos bien de hacerlo.

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STAR WARS: A NEW HOPE

Director: George Lucas

Intérpretes: Mark Hammill; Harrison Ford; Carrie Fischer; Peter Cushing; Alec Guiness; James Earl Jones (voz); Anthony Daniels; Kenny Baker; Peter Mayhew

Ciencia Ficción

1977

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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