better call Max

Todo comenzó con esa tormenta, totalmente fuera de lugar y momento, el mismo día que Max, junto a su abuelo, viajaron a Zaragoza, España, de urgencia.

El día que Max descubrió que los monstruos existen.

Que los monstruos se esconden de los humanos.

Que, al igual que su padre, tiene la misión de ser abogado de monstruos en problemas.

Y que su padre no es otro que Pedro Urdemales, el mítico personaje que se valía de su ingenio para obtener cosas…que claramente no es sólo lo que la mitología dice.

Ese día Max descubrió que él tampoco.

Como saben, conozco a Francisco Ortega desde hace varios años. Lo considero un amigo, y en cierta forma, un sensei. Aclaración que hago en honor a la transparencia y el hecho de haber evaluado positivamente gran parte de su bibliografía previa no tiene nada que ver con ese hecho.

Hecha esta aclaración, vamos al grano. Ortega lanzó recientemente Max Urdemales: Abogado Sobrenatural (Planeta Lector), su primera incursión en la lectura infantil y juvenil que, aunque puede resultar una sorpresa, una novedad, en realidad venía desarrollando desde 2010 pero que, tras el fin del proyecto editorial en el marco del cual sería lanzado originalmente, y abocado principalmente a su proyecto Andinia (Logia, El Verbo Kaifman y para el 2016, La Catedral Antártica), vio postergada su publicación..hasta ahora.

El resultado es una novela que, desde la perspectiva de su público objetivo (el fanático de las historias fantásticas) funciona bastante bien, y si nos ponemos en el caso más objetivo todavía, es decir, en el lector de 10 años en adelante, el hecho que su protagonista sea un preadolescente más o menos cercano en edad, de su entorno, al lector al que pretende acercarse, más una narración en primera persona, que a ratos juega con romper la cuarta pared, hace que el relato se vuelva ameno y atrapante para quien llegue a abrir sus páginas.

Novela breve si la comparamos con los demás trabajos del autor (pero más larga de lo que suelen ser las novelas juveniles) y que resulta ágil de leer. Si uno tuviera todo el tiempo del mundo para leer, termina Max Urdemales en dos o tres días. Totalmente enganchado, al punto que al terminarlo quiere más (de hecho, viene la segunda novela el próximo año), pero a falta de secuela, por el momento, bien sirve releerlo.

La cantidad de seres mitológicos, legendarios y fantásticos involucrados hace aún más interesante la narrativa, así como las abundantes referencias a la cultura pop.

A Ortega le desagrada la distinción “literatura juvenil”, cuando en realidad debiese ser “literatura de aventuras” a secas (si extrapolamos, el cine juvenil y el cine de aventuras no pueden ser más distintos), y tiene razón, pues que restringe demasiado el ámbito de lectores a que puede llegar un libro y una saga en ciernes como Max Urdemales, disfrutable por cualquiera que le guste la aventura, tenga 10, 50 o 100 años de edad. Pero aún si no quedara otra que recurrir a la expresión, como Pixar y Ghibli nos han demostrado antes, “juvenil” o “fantástico” no necesariamente tienen que ser términos que se confundan con superficial o básico. Max Urdemales bien podría protagonizar una aventura de estos estudios e impactar de la misma forma al observador, sea que su libro favorito sea Logia, por citar un ejemplo cercano, o Papelucho.

¿Les dije que quedé con ganas de leer la segunda novela? Pónganse en mi lugar, lean Max Urdemales: Abogado Sobrenatural, y van a entenderme.

max-urdemales

Max Urdemales: Abogado Sobrenatural

Francisco Ortega

Planeta Lectores, 2015

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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