imposible encontrarla mala

Tras recuperar un cargamento de gas nervioso que sería vendido a terroristas, antes de poder reunir a su equipo, el agente de la Mission Impossible Force Ethan Hunt (Tom Cruise) es capturado por personal de la organización de inteligencia conocida como el Sindicato, que aunque ha estado detrás de diversos atentados recientes, su existencia es negada por la CIA y diversas entidades oficiales.

Y aunque Hunt consigue escapar, asistido por una doble agente inglesa, Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), ha debido pasar a la clandestinidad luego de que el director de la CIA, Alan Hunley (Alec Baldwin) ha conseguido la suspensión de la MIF, y que sus operaciones y agentes pasen a su jurisdicción, pese a los esfuerzos de su director de operaciones William Brandt (Jeremy Renner).

Seis meses después, escapando de la CIA y recurriendo como única pista a un retrato que el mismo hizo, Hunt utiliza sus recursos para dar con la ubicación del Sindicato, mientras por su parte Brandt hace todo lo posible por evitar que la agencia encuentre al ahora prófugo ex agente…

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Hay sagas que se desinflan con el tiempo. Otras que parten bien, se pegan su guatazo, alcanzan a recuperarse y se mantiene dentro de cierto nivel (Rápido y Furioso es la mejor prueba) y están aquellas que nunca defraudan.

Misión Imposible pertenece a este último grupo; incluso habiendo cambiado varias veces de director (Brian De Palma, Jon Woo, J.J. Abrahams, Brad Bird) todos ellos han sabido mantener el buen pie de la serie.

Y lo cierto es que esta quinta entrega Misión Imposible: Nación Secreta, dirigida por Christopher McQuarrie, quien ya había trabajado junto a Tom Cruise en la sorprendente Jack Reacher (2014) y guionista (Operación Walkiria) mantiene el alto nivel de la serie, sorprendiéndonos cuando ya creíamos que, a la luz del final de la cuarta parte, la saga llegaba hasta ahí no más, al menos con Cruise a la cabeza, pues nos daba a entender que su personaje pasaba el relevo.

Lo cierto es que a McQuarrie el desafío no le ha nublado la vista, sino que tiene muy claro lo que se espera de un filme de esta saga: una intriga inteligentemente planteada y materializada en un guión sólido y capaz de mantener el ritmo y manejar los tiempos según las circunstancias lo requieran, secuencias de acción que desafían las leyes físicas (¿como Tom Cruise no se mató haciendo algunas de estas?), la cuota de romance y chicas guapas pero con power necesaria para un filme de esta clase (vamos, James Bond fijó hace rato como debe ser la protagonista femenina dentro del cine de espías) y una dosis de humor que no hace daño a nadie, sino que por el contrario, ayuda mucho.

McQuarrie, quien queda claro que es un director que sabe sacarle partido a sus recursos técnicos y humanos, se da el lujo además de introducir una que otra secuencia donde no existe el más mínimo diálogo, y uno la disfruta y entiende igual, porque simplemente no hace falta. Lo que se ve en pantalla se basta a sí mismo para que el espectador capte lo que se está contando. Ojo con, por ejemplo, la secuencia en la ópera.

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A nivel de actuaciones, las cosas funcionan bien en el plano de las individualidades, aunque es Tom Cruise quien acapara la mayor cantidad de minutos en pantalla (lo que es lógico si pensamos que eres el protagonista, produces la película y participas activamente de la escritura del guión). Se repiten el plato Jeremy Renner y el gran Simon Pegg, más el retornado Ving Rhames (que apareció casi nada en la película anterior), cumpliendo con lo que esperamos y conocemos de ellos, mientras que la sueca Rebecca Ferguson, resulta todo un descubrimiento a este lado del mundo.  Lo mismo podemos decir de Sean Harris, toda una celebridad en el Reino Unido, pero apenas conocido al otro lado del Atlántico, gracias a algunos secundarios. Y si alguien cree que un actor esencialmente cómico como Alec Baldwin desentona en esta cinta, se equivoca rotundamente.

Película sin puntos bajos, en una saga que (con todo lo que hayan trapeado el piso, injustamente, con la segunda) tampoco tiene esos puntos bajos, y que, como he dicho antes, nos hace tenerle buena a Tom Cruise. Uno puede perdonarle las malas pasadas que le juegue su ego, mientras siga de cuando en cuando dejándose caer con películas maestras como ésta, que se mete de lleno en la carrera por el top 10 anual.

***3/4

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MISSION IMPOSSIBLE: ROGUE NATION

Director: Christopher McQuarrie

Intérpretes: Tom Cruise; Rebecca Ferguson; Jeremy Renner; Sean Harris; Ving Rhames; Simon Pegg; Alec Baldwin

2015

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

a doce entradas de las mil…ya no quedando nada

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