las películas de tu vida

Cada cual ordena los hitos más importantes de su vida como se le da la gana. El primer siete que se sacó en el colegio. O el primer gol que marcó jugando a la pelota. O que estaba haciendo en tal o cual día. El golpe de estado, el terremoto, el plebiscito. O que libro estaba leyendo y en que minuto que lo marcó tanto.

Los que nos hemos dedicado a hacer, analizar o simplemente disfrutar del cine dividimos nuestras historias de vida según las películas que hemos visto. El momento, lo que nos provocaron, lo que pasábamos cuando las vimos, con quien, de qué nos escapábamos cuando nos metimos en la sala a verlas, o que buscábamos, en fin.

Estas películas que nos dejan marcas indelebles que separan distintos antes y después en nuestras existencias, ni siquiera tienen que ser grandes obras de arte. A veces, ciertas obras que muchos eruditos mandarían directamente a la basura tienen una importancia fundamental en la vida de ciertos espectadores.

Cualquier basura tiene más valor que el que nuestra crítica deja ver, dijo Anton Ego.

De eso se trata Tracking¸ el debut literario de Gonzalo Frías, el conductor de ese gran programa sobre cine llamado Séptimo Vicio (Via X, ya con más de una década al aire, convirtiéndose en el programa acerca de la especialidad de mayor longevidad en nuestra tv, lo que no es menor), volumen que circula en librerías desde fines de 2014 y que ya va en su quinta edición.

En algo menos de 200 páginas de un volumen compacto y cómodo de leer, Frías comparte con nosotros algunos hitos fundamentales de su vida: hitos, parentescos, amistades, y como ciertas películas, que vio en momentos ligados a estos personajes y momentos, gatillan ciertos sentimientos, emociones y recuerdos.

Su relación con sus padres, sus abuelos, su mejor amigo, y hasta una entrañable historia acerca de un viejo zapatero que veía y arrendaba películas por el puro gusto de hacerlo. Acontecimientos, personas y episodios que van delineando la vida de las personas, por lo que bien podríamos entender Tracking como una autobiografía en clave, en la que Frías nos da los datos precisos para ir armando ésta por nosotros mismos.

Frías tiene la virtud de escribir sus historias de manera que se puedan leer en poco tiempo (si uno tuviera todo el tiempo del mundo para leer, disfrutaría Tracking en uno o dos días, y medianamente concentrado, retendría una buena cantidad de datos) y de manera grata. A sus personajes terminamos por tenerle buena, empatizamos con su autor y dejándonos una agradable sensación. Lo cual no deja de ser un mérito.

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Es decir, nuestra literatura, cuando incurre en el tema de la familia y sus desordenes, por lo general lo hace bajo una óptica de amargura, triste, maldita. Gonzalo Frías, para nuestro agrado como lectores, cambia el foco y nos cuenta una historia que, aunque no exenta de momentos dolorosos, finalmente te deja mirando hacia adelante y frente en alto.

Eso ha permitido entender la popularidad de este libro, más allá de la relativa fama de su autor (seamos honestos, los programas de cine no son precisamente los de mayor rating en la tele, y por eso duran tan poco…lo que hace de Séptimo Vicio un hito en la materia. En cierta forma, con la literatura fílmica pasa algo similar, por lo que Tracking, junto a Flims, de Hermes, son verdaderos oasis en este desierto), así como la selección de películas a que alude. Muchos amantes del “verdadero cine” podrían desacreditar Tracking porque en vez de aludir a Robert Bresson, a Goddard o a Von Trier hace referencias a Star Wars, Superman, E.T., Los Goonies, pero me hace sentido.

Cuando tenemos 8, 12 o 15 años no andamos pendientes de los estrenos del cine arte Normandie y no nos interesa donde queda el Biógrafo. Sin desmerecer a Hitchcock, a Truffaut o a Woody Allen y para espanto de los catedráticos, muchos partimos nuestra vida de cinéfilos con cine pop-corn y blockbusters. Le tengo un gran respeto a los grandes directores de todos los tiempos, pero las películas que calaron hondo en mi existencia, más allá de lo meramente cinéfilo fueron otros: Star Wars, Indiana Jones, Volver al Futuro, Los Cazafantasmas.

No soy el único. Para muchos, Freddy Kruger tiene un valor mucho más grande que Federico Fellini. Sin desmerecer.

Por eso que no cuesta enganchar con Frías y sus relatos. Porque su historia podría ser la de cualquiera de nosotros.

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TRACKING

Gonzalo Frías

Via X Ediciones, 2014.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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