el mal negocio de las series

Hace dos años, en octubre de 2013, La Red Televisión anunciaba con bombos y platillos la reposición en tv abierta de los shows emblema de la WWE, Raw y Smackdown!. “WWE Vuelve a casa!!” era el slogan, aludiendo a la época 1999-2002, cuando el actual elefante blanco de la lucha libre a nivel mundial se convirtió en el programa sensación de dicho canal, y el plan era claramente, repetir el fenómeno.

Antes de un mes, WWE era movida de su horario semiestelar de las 20 horas al poco atractivo de las 16 horas, sábado y domingo. El HT #WWEEnLaRed de a poco fue desapareciendo y el fenómeno que esperaban repetir nunca fue, y ahora WWE es un programa cacho para el canal, obligado a seguir emitiendo estos shows hasta que concluya el contrato con la empresa de lucha, la que normalmente es bastante estricta a la hora de ceder sus shows para su emisión gratuita.

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¿Qué cambió en estos diez años, desde que la ex WWF dejó de ser emitida en La Red en 2002, hasta su reposición en 2013? Partamos que el público no objetivo de la lucha libre es muy volátil y como capta un fenómeno lo abandona con igual rapidez. Segundo, que la lucha libre ya no es la misma que hace una década, para bien y para mal. Tercero, cuando La Red, y luego CHV, tuvieron el show, era muy difícil ver WWE que no fuera por tv, que se acrecentó con el boom que se produjo con los shows que la empresa montó en Santiago entre 2008 y 2011. Pero los últimos años, el auge de los streamings y la posibilidad de ver los eventos en directo y completos, o al menos de descargarlos sin más de uno o dos días de desfase, el debut de WWE Network y la llegada de los shows a Fox Sports (en directo, en español y completos) ha hecho que el público pierda el interés en un resumen de 45 minutos, muy compactado, que emite cada sábado y domingo el canal chileno.

El caso de WWE no es un caso aislado. Salvo los dibujos animados (con lo que los canales nacionales apuestan poco y ganan igual…un día TVN estrena Peppa o Canal 13 Phinneas y Ferb sin avisar y aún así logran resultados) el caso de las series extranjeras en televisión abierta es apostar por algo que debiera ir a la segura y terminar dando vergüenza.

Fue lo que pasó con Prison Break y Breaking Bad en Mega, Glee o CSI en Canal 13 o House y Downtown Abbey en TVN. Lost fue emitida con éxito en C13 en sus primeras dos temporadas, pero luego de la tercera el hype fue disminuyendo, quedando la serie en el aire o, como pasó con todas las anteriores, relegada a un inmencionable horario de trasnoche. Lo mismo pasó en su momento con The X Files, que fue un producto muy cuidado por TVN hasta que el producto empezó a bajar el rating.

(Además de ser promocionadas con ridículas campañas promocionales con los rostros de cada canal).

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El único canal que registra números positivos en esto es UCV con 24, Bones, Dexter, Hawaii 5-0 y Criminal Minds (aunque tropezaron feo con Two and a Half Men y The Big Bang Theory..es que su doblaje al español es blasfemo), y la mencionada La Red con Sex and the City (y en algún momento con Los Sopranos), por algo simple: sus apuestas son más modestas. Saben que no van a arrasar con el rating y, por lo mismo, van a la segura: antes de pensar en 30 puntos de rating hoy y 1 mañana, prefieren mantener esos dos o tres puntos de manera estable y con dignidad.

¿Por qué estas series que son grito y plata en el cable y en el extranjero, tienen seguidores por montones y generan verdaderos cultos, fracasan miserablemente en las señales abiertas? Siguiendo el ejemplo de WWE, mucha gente sigue sus series en streaming, o las descarga al día siguiente de su emisión en EEUU. En su idioma original, subtituladas, sin cortes. Y si aún así quiere esperar a su emisión por el cable (salvo casos como el de Game Of Thrones, exhibida al mismo tiempo en EEUU y Latinoamérica) ésta no se tarda más de una semana o dos. Las temporadas no se tardan uno o dos meses en salir en dvd o br y siempre está la posibilidad de verlas en Netflix o similares (medio que hasta está produciendo sus propias y exclusivas series).

Para el minuto en que la tv abierta atina con traer una serie, el público interesado ya la vio y repitió hasta el cansancio. Y si ya satisfizo su necesidad de ver estas producciones en sus condiciones normales, el interés por verla doblada al español y en las horribles condiciones que la tv abierta trata los productos envasados (ya analizamos tiempo atrás por qué dejé de ver cine en televisión) es apenas equiparable a la curiosidad o al morbo, que se agota rápidamente.

¿Qué pueden hacer los canales en este sentido? Irse a la segura y por sandías caladas no es una buena sugerencia. Así lo hizo Mega con Breaking Bad e hizo el loco. Hasta ahora lo único que funciona como tal son cosas archiprobadas como Los Simpsons, el Chavo del Ocho o Mi Bella Genio (comodines de Canal 13, Mega y UCV). Ahí puede haber una salida: reponer esas series que tienen ocupando espacio en sus videotecas. Quizás no serán éxitos de rating, pero van a estar rescatando un patrimonio bastante digno y sortearían esas horas muertas que son los sábados y domingos a media tarde con un buen pasar. Así ha pasado cuando han repuesto temporalmente los Dukes de Hazzard, Miami Vice, Dinastía o Los Magníficos.

Otra cosa es jugar con la novedad. Si algo hizo que las teleseries turcas fueran un éxito en Chile fue precisamente eso: conocer cómo una cultura tan distinta a la latinoamericana, cuna del culebrón, absorbió e hizo propio un género, a ratos mejor que las producciones que le sirvieron de inspiración. De ahí el éxito de las Mil y Una Noches, Fatmagul o El Sultán (que erróneamente se vendió como teleserie, y en realidad estaba más cerca de The Tudors que de Simplemente María..suerte que en C13 alcanzaron a percatarse del error).

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very very bad…

Otra es jugarse con producciones que viniendo igualmente del cable, no tengan el status de culto de otras. Sin ser una mala comedia, 2 Broke Girls no ha llegado aún al nivel de un The Big Bang Theory o How I Met Your Mother, por ejemplo, así que podría ser una alternativa.  O la española El Secreto de Puente Viejo, de Antena 3, canal que está muy lejos de ser uno de los más populares del cable, que ha tenido un digno pasar en TVN.

La idea es que los canales de nuestro alicaído medio local busquen ventajas comparativas. Y no repitiendo (mal) lo que ya está muy visto, ni echando toda la carne a la parrilla. La televisión abierta local pasa por un momento en que llama a la prudencia y, en estas condiciones, una apuesta de tal magnitud puede ser contraproducente, mientras que, a contrario sensu, apostar poco a veces puede ser altamente beneficioso.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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