ojo con el arte

A fines de la década de los ’50, y tras el quiebre de su primer matrimonio, la pareja formada por los pintores Walter (Christoph Waltz) y Margaret Keane (Amy Adams) comenzó a exhibir su trabajo en los pasillos de un popular restoran de San Francisco.

A poco andar, los cuadros pintados por Margaret, retratos de personas, principalmente niños, de ojos grandes, se vuelven un éxito, pero la inseguridad de ella, más la personalidad dominante y manipuladora de él, hacen que la gente piense que estas pinturas son de autoría de Walter.

Obligada por las circunstancias, Margaret accede a ceder los créditos por sus obras a Walter, cobrando gran éxito y popularidad, situación que se volverá desesperante cuando la fama y la fortuna empiecen a subírsele a la cabeza al supuesto creador de estas obras…

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Tim Burton marca algunos cuantos hitos con Big Eyes: es su segunda película del género biográfico (tras la imprescindible Ed Wood, hace 21 años). La segunda en que no colabora de manera alguna ni Johnny Depp ni Helena Bonham-Carter (la otra fue Frankenwennie, 2012, de muy buena recepción). Y la primera donde no recurre a su habitual iconografía a medio camino entre lo gótico, el cine de terror clásico, y lo emo.

Y aunque a ratos pareciera ser un filme por encargo, este filme, que más que una biografía propiamente tal, documenta la agridulce relación entre los pintores Walter y Margaret Keane, y su popular obra de mediados del siglo XX, está bastante mejor de lo que Burton ha hecho durante los últimos años.

Burton retoma uno de sus temas favoritos: el artista atormentado, y su debate entre la libertad creativa y la integridad del autor frente a sus creaciones y al mundo.

Lo que antes encarnasen Edward (el ser artificial que se hizo popular con sus arreglos de jardín, sus cortes de pelo y sus esculturas de hielo, pasando al repudio de la masa en tiempo récord cuando quiso hacer caso a su corazón y no al del resto) o Ed Wood (que pese a que no tenía un centavo y tenía menos talento que una tortuga coja siguió fiel a sus convicciones), o incluso Edward Bloom (un tipo que sacó provecho de su creatividad para hacer más llevadera la vida) es lo que encarna en esta ocasión Margaret y Walter Keane.

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El, un artista de la manipulación y la coerción. Ella, una artista propiamente tal, que se debate entre mantener la ilusión que él ha creado, primero por la necesidad, luego por costumbre, finalmente por temor ¿No es eso lo mismo que Edward, Ed y Bloom hicieron en su momento? Uno para ser aceptado, el otro para no morirse de hambre, el tercero para hacer más feliz a su familia.

A la larga, uno llega a la conclusión que el conflicto entre Margaret Keane (cuyo arte Burton conoció de chico y con el tiempo buscó seguir sus pasos) y su marido Walter va más allá de una controversia por derechos de autor, y que éste asunto sólo fue el catalizador en este choque de personalidades. Ella, una mujer que poco a poco va perdiendo la ingenuidad y apostará por el respeto más allá del currículum, él, un individuo descarado, cínico y ambicioso.

Aunque la historia ha sido armada fuera de su estilo habitual (pocos filmes han sido tan poco burtonianos como Big Eyes) lo cierto es que Burton se mueve con la comodidad que no han tenido varias de sus últimas películas, que acompañado por la impecable fotografía de Bruno Delbonnel, la música de su habitual Danny Elfman y las soberbias actuaciones de Amy Adams, superándose a sí misma y constituyéndose en lo mejor de este filme (hay estas alturas alguien en su sano juicio que dude de su increíble talento? Díganme para ir y ponerlo como camote) y de Christoph Waltz (que como siempre, consigue lo que pretende, en este caso, que lo odiemos) en los roles principales, más el buen puñado de secundarios involucrados (ojo con Terence Stamp, en el rol de un implacable crítico de arte, y con Jason Schwartzmann, transplantado desde el universo de Wes Anderson en un personaje que bien podría aparecer en sus películas).

En suma, Big Eyes está lejos de ser una obra maestra en la carrera de Burton (ya las tiene) pero es claramente un síntoma de que después de tanto insistir con cierta estética y fórmulas que terminaron agotándose y por agotar al espectador, ha optado por algo simple: preocuparse más de la historia que de la forma de contarla. Al final eso es lo único que se le pide.

bigeyes03La verdadera Margaret Keane y Amy.

(Y no, no se echa de menos ni a Johnny ni a Helena. Creo que por ahí estaba el problema)

***1/2

BIG EYES

Director: Tim Burton

Intérpretes: Amy Adams; Christoph Waltz; Danny Huston; Krysten Ritter; Jason Schwartzmann; Terence Stamp

Drama/Biográfico

2014

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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