this charming man: apuntes sobre el príncipe de Manchester

Algo tan celeste como la camiseta del Manchester: los ojos de su entrenador

Como a estas alturas se habrán dado cuenta, este no es un blog de fútbol, y aunque me gusta, no padezco de fútboldependencia. Tengo mi equipo, veo los partidos de la selección y, como todos, estoy viendo como arreglármelas para ver lo más que pueda del mundial. Pero no caigo en crisis por perderme partido. Es más, ni siquiera tengo el CDF Premium, a lo más el normal, y junto con Fox y Espn es de los canales por los que paso de largo cuando hago zapping.

Pero esta columna se sale de nuestra pauta habitual porque simplemente es imposible abstraerse del fenómeno de Manuel Pellegrini, luego de haber alzado junto al Manchester City la copa de la Premier League inglesa, siendo el primer entrenador no europeo en lograrlo. Pellegrini corona así una carrera en la que no han sido pocas las veces en que ha tenido que doblarle la mano al destino, al ninguneo y que es la mejor prueba de que nadie es profeta en su tierra.

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Ninguneado permanentemente en Chile por haber sido el técnico que mandó a la U a segunda en 1988, y por no haber ganado el título con la UC dos años seguidos pese al equipazo que tenía. En primera, soy de la U y a estas alturas el haber pasado a segunda es una anécdota que, a la larga, sirvió para que el equipo dejara de ser del montón. En cuanto a la UC, no era el medio equipo, eran Acosta, Gorosito y nueve más, y que se desinfló en la última parte del torneo. Así las cosas, o dejaba el fútbol, o dejaba el país.

Optó por lo segundo. Y la apuesta le resultó: campeón en Ecuador (Liga Universitaria de Quito, 1999), en Argentina (San Lorenzo, Clausura 2001 y Mercosur 2001; River Plate, 2003), notables campañas en España con Villarreal (campeón Intertoto 2004), Real Madrid y Málaga, y la última, con el Manchester City, campeón de la Premier League y de la Capital One Cup 2013-2014.

Pellegrini es un caso excepcional dentro de nuestro fútbol, no sólo por su formación profesional totalmente alejada de las canchas (ingeniero civil titulado de la Universidad Católica..los que pensaban que Juvenal Olmos, el Perro Verde, era un caso insólito porque leía autoayuda, piénsenlo mejor) sino por su tipo de trabajo. Pellegrini puede que no tenga un estilo de juego que guste a todos, pero su modo de llevarlo a cabo es la clave.

Pellegrini no es un técnico cortoplacista de buscar resultados inmediatos a toda costa, sino que es un firme creyente en los procesos, en el trabajo paso a paso y en la disciplina. Para el Ingeniero, enemigo del escándalo y de andar robando cámara (cosa que lo ha puesto en una mediática rivalidad con su colega del Chelsea, Jose Mourinho, técnico pintamonos como pocos) los logros no vienen de la improvisación ni son cosas que se obtienen cueste lo que cueste, sino tras una cuidada planificación. Así es como ha logrado los títulos, el prestigio y el cariño de las hinchadas de los clubes donde ha dirigido.

Su manera de trabajar no ha estado exenta de críticas precisamente por la falta de resultados inmediatos. Pese a sus magníficas campañas con Universidad Católica (campeón Interamericana 1994), River Plate y Real Madrid, la falta de títulos le ha granjeado la enemistad de líderes de opinión como Eduardo Bonvallet, Fernando Niembro (el cabecilla de Fox Dale Boca Sports) y del periódico español Marca, todos símbolos de una prensa deportiva mediocre, exitista y amiga del resultado inmediato, aparte de un mayor o menor chovinismo barato en cada uno de ellos. Ver a Pellegrini alzar la copa de la Premier League, es la mejor manera de taparle la boca a cada uno de ellos.

Es chistoso –y bochornoso- ver al mismo medio que no hace mucho negaba a This Charming Man, como lo llama la hinchada del City, y que logró que un personaje de aptitudes discutibles como Claudio Borghi (cuyo único logro fue el tetracampeonato de Colo Colo en 2006 y 2007, con el mejor equipo albo en dos décadas) dirigiera la selección, pidiendo el regreso del ingeniero para hacerse cargo tarde o temprano de la Roja. Darse vuelta la chaqueta y subirse al carro de la victoria, en buen chileno.

En mi modesta opinión, Pellegrini no debe hacerse cargo de la selección, no porque no tenga los méritos, sino que..¿para qué va a volver? ¿para que lo cuestionen, lo discutan, lo tengan de limpiapiés de una prensa deportiva..digo, prensa futbolera que lame las botas del exitoso pero se las limpia en el que, según su gran criterio, no rinde como debería?

Patrañas.

Que se quede en Europa. Allá tiene prestigio, respeto, influencia, renombre, es querido y consigue títulos. Acá, el desafío es descubrir como darle en el gusto a los carcamales de la tele y la radio para figurar, con suerte, en uno que otro balance de fin de año. Allá, el desafío es cómo superarse a sí mismo cada vez, para quedar en los libros de historia. Y para un fuera de serie como Pellegrini, ese desafío es mucho más emocionante.

pellegrini01

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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