el arte de vivir con fe

Cincuenta años atrás, siendo una adolescente, Philomena se vio forzada a entrar a un convento cuando quedó embarazada de un tipo al que nunca más vio. Obligada a servir de institutriz en un convento irlandés, no puede hacer nada para evitar que su hijo, Anthony, sea vendido por las monjas a una pareja estadounidense.

La historia llega a oídos de Martin Sixsmith (Steve Coogan), periodista, recientemente despedido de su trabajo de asesor comunicacional tras un escándalo político, quien entrevista a Philomena (Judi Dench) y se interesa tanto en su historia, que aún por sobre sus diferencias personales –Philomena sigue siendo una ferviente católica, mientras que Martin se ha vuelto cada vez más escéptico al respecto- le propone a la anciana investigar acerca del paradero de su hijo, por un tema que va más allá del mero periodismo…

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Lo que son las cosas. Philomena llega a mis ojos en plena época en que se discute en Chile acerca de adopciones truchas efectuadas al amparo de la Iglesia en los primeros años de la dictadura. Y, aunque el tema resulte algo difícil de digerir, la experiencia cinematográfica al respecto es más que grata. De hecho, ha sido una de las películas recientes que más me ha gustado.

Un tema difícil, que ya ha sido tocado antes, por ejemplo, En El Nombre de Dios, cinta también inglesa de 2002. Ambos filmes parten de una misma premisa: mujeres que por una u otra razón han sido encerradas por sus familias en conventos, y sometidas por las monjas a toda clase de vejaciones, como una forma de pagar por sus pecados, escudándose en la autoridad que inspira el hábito. En el caso de Philomena, basada en la historia real de Philomena Lee, el castigo no sólo se reduce a la explotación de las internas llegando casi a la esclavitud, sino que además, a la venta de su hijo como bien de consumo, así como los hijos de varias de sus compañeras.

Sin embargo, la historia ha caído en manos de Stephen Frears, uno de los directores más lúcidos que conozco a la hora de contar historias. Y en lugar de explotar el morbo de una historia no exenta de sufrimiento, hacer un filme de denuncia o un culebrón (por suerte, Frears no trabaja ni para LUN ni para Michael Moore ni para Televisa), prefiere optar por una narración más amigable, donde más que ver a la Iglesia y al catolicismo como una institución que muchas veces ha sacado provecho de su autoridad y de la buena fe de las personas que la siguen, prefiere centrarse en esta mujer que, pese a vivir medio siglo en la inquietud sobre el paradero del hijo que le fue arrebatado, mantiene su buena voluntad intacta y sin dejarse llevar por el rencor o el resentimiento.

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Pese a su medio siglo de dolor, Philomena es una mujer llena de buenas intenciones, lo que descoloca a Martin, quien pensando inicialmente en un golpe periodístico, no comprende por qué a esta anciana no la mueve la venganza ni el revanchismo. Sin embargo, la termina por entender y apreciar una dimensión humana que él, sumergido en el cinismo de la política, había dejado de ver tiempo atrás.

Ojo, Philomena será inocente y de buena voluntad, pero no tonta. De ningún modo. Pero eso lo vamos descubriendo a lo largo de la película.

Si bien Philomena es de esas pequeñas historias que le gustan tanto contar a Stephen Frears, si implica un interesante cambio de registro para sus intérpretes. Acostumbrados a ver a Judi Dench en roles de anciana dura y de carácter difícil (no en vano, encarnó a la fría M en la saga de 007 por más de 20 años), en una mujer amable, que ha sufrido en la vida, pero que no se ha dejado doblegar por eso. Steve Coogan, por su parte, se sale de sus habituales roles humorísiticos para darnos una actuación seria, convincente en el rol de un personaje que hace frente a su propio escepticismo, superar la hipocresía y el cinismo en que se ha desenvuelto, y abrirle la puerta al lado humano de su ser. La química entre ambos se percibe y se comparte absolutamente.

Película notable por donde se le mire, al igual que con Cuestión de Tiempo (ver nota aparte) nos confirma la insondable diferencia entre el cine inglés y el estadounidense. Donde Hollywood nos hubiera dado una historia apoteósica, abundante en lugares comunes, clichés y escenas hechas con cebolla picada fina, un inglés cuenta una historia simple, con los recursos estrictamente necesarios y en la medida justa haciendo uno de los títulos más agradables (y agradecibles) de los últimos meses. Película para comentar, reflexionar y abrir los ojos, pero no por eso dejar de disfrutar.

***1/2

PHILOMENA

Director: Stephen Frears

Intérpretes: Judi Dench; Steve Coogan; Mare Winningham; Sophie Kennedy Clark

Drama

2013

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En camino…75 Años de Batman, analizados a nuestra manera.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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