sentimientos recortados

Sobre la colina que colinda con un tradicional suburbio estadounidense, un inhóspito castillo ha permanecido cerrado desde hace mucho, alejando con su evidente estado de abandono a todos quienes se le aproximan.
Hasta que un día, Peg (Dianne Weist), vendedora de cosméticos, siente una presencia en el interior del castillo, y superando sus propios miedos entra en él, para encontrarse con su único ocupante, Edward (Johnny Depp) un individuo de cara pálida, llena de cortes, con enormes tijeras en vez de manos y mirada triste.
Apiadándose del personaje, quien resulta ser un humanoide creado por un inventor que falleció muchos años atrás sin alcanzar a ponerle sus manos, Peg decide llevar a Edward a su casa, y mostrarle que puede optar a una vida distinta de la que conoce, y descubrir un mundo y a una sociedad en la cual integrarse…

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Decía hace un tiempo que, durante los ’90, empecé a tomar en serio esto de seguir la carrera de ciertos directores. Claro que en un principio no fue fácil ya que, cuando con suerte existía el vhs sin muchas salas y las películas no siempre se estrenaban cuando correspondía.
Porque de otro modo no puedo explicar que me haya tardado tanto en conocer a Tim Burton (aunque ya había visto su versión de Batman un tiempo antes), y me declaro culpable de no haber visto, en su momento, El Joven Manos de Tijeras como corresponde: en salas. Omisión que lamento hasta el día de hoy, y seguro lo seguiré haciendo. Por suerte, el cable, el vhs, el dvd y ahora el blu-ray me han ayudado a cargar una culpa un poco menor.
Y lo cierto es que este filme, el primero de la hasta la actualidad vigente dupla de Burton con Johnny Depp, y junto a los posteriores Batman Vuelve (1992) y sobre todo Ed Wood (1994, también junto a Depp) me permitieron darme cuenta del talento de Burton como narrador y realizador…y de que fue el primer director que empecé a seguir en serio (los otros serían Tarantino y Speilberg…a Scorsese, Allen y Eastwood me tomó más tiempo en conocerlos). En suma, el primero a quien pude definir como mi director favorito.
Y no por un tema estético precisamente, tal vez eso haya influido, pero no fue el factor principal. Lo que me enganchó de Burton fue esa capacidad para entender y narrar personajes marginales, por un lado, y fracturados, por otro. Algo de lo que Edward tiene mucho.

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¿Por qué marginales? Porque claramente se trata de personajes que están fuera de lo común. Personajes que, lo hayan querido o no, se encuentran fuera de los márgenes de lo que podríamos considerar socialmente aceptado. Personajes que encuentran su elemento fuera de lo convencional, que por una u otra razón, al tratar de insertarse dentro de estos márgenes, da lo mismo cuanto empeño le pongan y las buenas intenciones que tengan, muy probablemente no encajarán. Y si lo hacen, es aún más probable que tarde o temprano terminen por fracasar en el intento.
¿Por qué fracturados? Porque algo en su interior los ha vuelvo muy sensibles, frágiles emocionalmente hablando, tanto que expresar sus emociones los parte en pedacitos. Incapaces de expresar lo que sienten, porque algo ha pasado con ellos que los vuelve, no precisamente unos duros sin sentimientos, sino todo lo contrario, seres temerosos de expresar afecto.
Añadamos un tercer factor que a lo largo de la carrera de Burton estuvo presente casi siempre: la orfandad. Los personajes burtonianos sufren de una u otra forma , la falta del padre. Sea porque lo perdieron, nunca lo conocieron o simplemente estaban ahí pero eran lo bastante distantes o ausentes como para darnos cuenta de ello. Sin padre, ninguno de los personajes Burtonianos, desde Bruce Wayne hasta Willy Wonka han padecido la falta, más que de un progenitor que los engendre, de una guía, de un compañero, que esté ahí para enseñarles a obrar rectamente por la vida.
Edward Scissorhands padece todas estas características.
Es un marginal: vivió toda su vida aislado en un castillo, mirando con nostalgia la vida de los demás desde su ventana. Sale a un mundo que parece acogerlo, pero en realidad lo explota, no lo comprende, ni pareciera que le importara ello, y que, en definitiva, le teme y le odia. La marginalidad de Edward no está tanto en provenir de una casa abandonada, sino que llega a un mundo donde sus buenas intenciones y sentimientos son ignorados. Tanto, que termina volviendo al castillo que tuvo la oportunidad de dejar atrás, por ser éste menos hostil que la sociedad.
Es un ser fracturado: relacionado con lo anterior, Edward, que siempre vivió solo, añoró tener otra persona junto a él, por último para convivir con alguien más. Pero el hecho de haber vivido en soledad tanto tiempo, su nulo contacto con el mundo exterior, y el hecho de tener esas enormes tijeras en vez de manos, no le ayuda mucho a la hora de expresar lo que siente, dejándolo en una no muy cómoda situación. Añadamos que su “padre” (Vincent Price en una de sus últimas apariciones), un bienintencionado inventor, no sólo no alcanzó a darle manos; tampoco alcanzó a enseñarle sobre el afecto y como enfrentar las emociones.

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Todo esto, unido a la impresionante transformación de Johnny Depp, entonces galán de series de televisión y filmes para adolescentes, en el inhumano (pero que tenía más emociones, sentimientos y honestidad que muchas personas de su entorno) Edward, terminaron de hacer de este filme no sólo un fenómeno de taquilla y la primera gran obra maestra de Tim Burton (las otras son Ed Wood y Gran Pez), sino además un evento generacional.
¿Cómo así? Recuerdan cuando hablamos de Kurt Cobain algunas columnas atrás? Los sub 25 de la primera mitad de los noventa fueron una generación que quiso gritar, hastiados de ser mirados en menos, utilizados y de vivir en la hipocresía. No es de extrañar que se hayan sentido identificados con un personaje que salió de un castillo, de la soledad, sólo para encontrarse que estaba más desamparado afuera que adentro, que fue respetado mientras podía ser utilizado, pero despreciado cuando quiso sacar todo lo que tenía dentro suyo.
La historia de El Joven Manos de Tijera, una tragedia antes que cualquier otra cosa (personaje incapaz de tener malas intenciones que paga el pato de lo hipócrita que la sociedad puede llegar a ser) pero que nos deja un sabor dulce en el paladar y en la consciencia. Pese a que no fue lo que esperaba, Edward fue feliz, y aunque sabe que no podrá volver a poner un pie fuera de su castillo, sabe que alguien afuera está pensando en él. Y a la larga, la vida no puede ser mejor cuando uno de logra dar cuenta de eso.

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EDWARD SCISSORHANDS
Director: Tim Burton
Intérpretes: Johnny Depp; Winona Ryder; Dianne Weist; Alan Arkin; Anthony Michael Hall; Vincent Price
Fantasía

1991

 

 

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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