corazones rojos y resistentes

Pongámonos en perspectiva.

Es 1990. La dictadura acaba de terminar y se inicia un proceso de apertura cultural y de contenidos.

Lo que antes se restringía, ahora tenía espacios que ni soñando hubiera tenido apenas dos meses antes.

Y si bien Claudio Narea anunciaba su salida de la banda por diferencias irreconociliables con Jorge González (luego sabríamos que se trataba de un lío de faldas que involucraba a la mujer de Narea) las cosas estaban dadas para que Los Prisioneros, la banda más importante del movimiento de rock chileno de los ’80 conquistara esta nueva década.

Claro, porque si con represión, censura y vetados en ciertos medios, Los Prisioneros consiguieron llegar a la cúspide, la banda junto a su sello EMI se jugarían todas sus fichas con ellos, otorgándoles esta última compañía la categoría de artista prioritario. En ese escenario, presentaron su esperado nuevo disco, Corazones.

Grabado en Miami y con la producción de Gustavo Santaolalla, una autoridad dentro de su giro, la estrategia funcionó. Corazones sigue siendo el disco más exitoso de la banda, en términos de repercusión: decenas de miles de copias vendidas, excelente rotación radial y en televisión de singles como Tren Al Sur, Estrechez de Corazón (con más de un mensaje subliminal de González a Narea escondido por ahí) Corazones Rojos y de otras canciones que no fueron lanzadas de esa forma como Amiga Mía. Muchas presentaciones a lo largo del país y fuera de él, todas con llenos totales, incluyendo el postergado debut en el Festival de Viña de 1991, confirmando que, más allá de los cambios estéticos, seguía siendo el mismo grupo, sobre todo González, especialmente a la hora de sacar de quicio a la poco preparada prensa festivalera.

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Todo ello gracias a un trabajo de muy buena factura, confirmando la vocación electrónica con la que la banda venía coqueteando en pasajes de sus discos anteriores (especialmente Pateando Piedras, 1986). Sin embargo, este acercamiento a lo electrónico le valió el repudio de cierto sector de sus fans quienes, hasta ahora, no perdonan que la banda insigne de la contracultura ochentera haya cambiado sonar como The Clash o Police por Depeche Mode o Pet Shop Boys o que haya pasado de la crítica social a los amores imposibles y al despecho.

De eso, han pasado 24 años.

Entre medio, la banda se separó, sus miembros iniciaron con mayor o menor éxito carreras solistas, se reunieron, volvieron a separarse, en fin. Hasta hoy, cuando Narea y Miguel Tapia se anuncian como Los Prisioneros, desmereciendo públicamente a Jorge González no obstante sea éste el autor de la gran mayoría de las canciones que tocan, personaje que a su vez se ha convertido en una suerte de mito urbano cuyas apariciones y lanzamientos se han vuelto cada vez más esporádicos…y celebrados.

Siendo Corazones el disco que por estos días constituye el grueso del repertorio de González, presentaciones que serán lanzadas en poco tiempo en blu-ray, siendo el primer registro 100% nacional en aparecer en dicho formato, bien vale rescatar este trabajo, que con los años ha reencantado a más de alguien.

Corazones es un disco sin puntos bajos y sorprendente en más de un aspecto. Nadie pensó que González tuviera la capacidad de escribir canciones más allá de la protesta, y menos que tuviera esa clase de sentimientos. Nadie esperaba que fuera capaz de escribir sobre pasión, despecho, traición con la misma lucidez que lo hace para ironizar con el modelo neoliberal.

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Musicalmente, la influencia de bandas como los citados Depeche Mode, Pet Shop Boys o New Order se venía anunciando, pero lo que en los discos anteriores había sido un mero coqueteo, aquí se convertía en una realidad, demostrando que González y Tapia eran buenos alumnos de esta escuela, incluso más y mejor que del punk y sus derivados.

Hay ciertas cosas que nos permiten entender porque Corazones tuvo y tiene la importancia en la carrera de sus autores y en la música chilena: muy buena factura en lo técnico, en lo musical y en lo estético, permitiendo que el disco enganchara con el público, y el cambio temático de la banda, de lo social a lo íntimo, aunque sin perder un pelo de su lucidez e ironía acostumbrada, impactara positivamente. Además de cumplir con la regla no escrita de todo lo que tenga que ver con Los Prisioneros: no dejar indiferente a nadie.

Corazones no lo hace. Bien o mal (más bien que mal) todavía hay mucha gente interesada en este trabajo y que le ha servido para conocer e interiorizarse en la que, junto a Los Jaivas, es el nombre más importante de nuestro rock. Si bien marcó el fin de su época de mayor actividad, presencia e influencia, sigue funcionando como punto de partida para quienes desean conocer la carrera de esta banda, y es un inmejorable punto para empezar.

Corazones-Los Prisioneros

Tracklist: A: Tren Al Sur/ Amiga Mía/ Con Suavidad/ Corazones Rojos/Cuéntame una Historia Original

B: Estrechez de Corazón/ Por Amarte/ Noche En La Ciudad/ Es Demasiado Triste

Emi, 1990.

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(esta no será la última columna sobre Los Prisioneros en el corto plazo. Pronto estaremos celebrando los 30 años de su disco debut La Voz de Los 80. Atentos)

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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