cuestión de fidelidad

Mi tienda se llama Championship Vynil. Vendo música punk, blues, soul y rythm and blues, un poquito de ska, algunas cosillas indies, pop de los sesenta, en fin, de todo un poco, pero pensando más que nada en el coleccionista discográfico serio (…) Estamos en una calle básicamente tranquila de Holloway, situados estratégicamente para atraer a un mínimo de mirones (…)

Sobrevivo gracias a la gente que hace un esfuerzo especial por venir a comprar aquí los sábados y gracias a los pedidos(…) Me anuncio a través de las revistas de música y recibo cartas de jóvenes dispuestos a gastar una cantidad desproporcionada de su tiempo buscando singles descatalogados de los Smiths y álbumes de Frank Zappa en los que destaque el rótulo “Grabación Original-No Reeditada”. Tampoco les falta para estar locos de remate lo que, en el fondo, da lo mismo.

Me sentiría culpable de recibir su dinero si…si no fuera uno de ellos

(Alta Fidelidad, Nick Hornby,1994)

AF2

Quien lo diría. 20 años antes y a muchos kilómetros de distancia, y cuando aún tenemos en la contingencia la quiebra de Feria del Disco, una de mis novelas favoritas –y mi película favorita de todos los tiempos- ya daba la clave por la cual, cuando las megatiendas de música y entretenimiento están yéndose a pique, las tiendas especializadas son las que han terminado por sobrevivir y sacando la cara por una industria que hace aguas, incapaz de reconocer que eso se debe a sus propios errores, preocupada más de echarle la culpa a internet que a su propia falta de visión.

Porque el futuro de la industria lleva años estando ahí: no en megalocales con docenas de empleados, sino que con pequeñas superficies con dos o tres funcionarios a lo sumo, pero bien entrenados y conocedores de lo que venden. Si al fin y al cabo, la clave es esa: pasión por lo que ofreces, cariño por tus gustos y respeto por tus clientes como te respetas a ti mismo.

Fidelidad, precisamente. Estas pequeños negocios quizás no revolucionen el mercado, pero si han sabido salir airosos de una época donde las cifras azules no son tan frecuentes. Fidelidad, respeto e interés en los gustos de tus compradores. Ofreces eso, y el resto vendrá solo. Lento quizás, pero seguro.

Esto fue lo que las megatiendas dejaron de tener hace rato. Que ironía que el slogan de Feria del Disco haya sido durante mucho tiempo “Pasión por la Música”, cuando si hubieran tenido un pelito más de eso, otro gallo les habría cantado.

championship-vinyl

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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