Dragon Fail zzzzz

Han pasado algunos meses desde que el ser conocido como Boo fuese destruido por Son Goku y la Tierra disfruta un tiempo de paz.

Sin embargo, esta paz no parece ser duradera.

Tras un largo sueño, el señor de la destrucción conocido como Bills ha despertado, deseoso de conocer a ese guerrero que fue capaz de vencer a amenazas como Freezer, Cell y Boo.

Siempre sediento de acción, Goku desoye las advertencias de su maestro Kaio Sama y encara a Bills, sin pensar que su osadía podría costarle muy caro a la existencia del universo…

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No vamos a cuestionar a esta altura la importancia de Dragon Ball y Dragon Ball Z en la cultura popular. Fue principalmente a través de estas series, ambas creadas por Akira Toriyama, mezclando mitología japonesa con muchos elementos pop, que el manga/animé terminó por conquistar el inconsciente colectivo anglosajón, y uno de los principales productos de exportación del país del sol naciente.

Por eso es que una nueva película de Dragon Ball Z era esperada con ansias. No en vano, habían transcurrido 17 años desde la última vez que una película basada en esta saga viera la luz. Así es como llegamos a Dragon Ball Z: La Batalla de Los Dioses. Y las expectativas estaban por las nubes. La pregunta es ¿cumple?

La triste verdad es que no lo hace, pues adolece de unos cuantos defectos que, por muy fan que se sea de la saga de Goku y sus compañeros, no se pueden dejar pasar.

Partamos por la lentitud con que se desarrolla la historia. Dragon Ball se distinguió siempre de otras producciones niponas fue porque dejaba a un lado los recovecos y cuestiones filosóficas y metafísicas o de cualquiera otra especie de, por ejemplo, Robotech, Evangelion o Caballeros del Zodíaco, sino que era derechamente la acción. Se plantea el conflicto, se dan un par de explicaciones y nos fuimos a las tremendas batallas y combates que caracterizaron esta serie. En esta película poco y nada pasa con ese factor. Por el contrario, comparada con lo que duran las explicaciones, la acción propiamente tal que uno espera ver dura poco y no convence.

Encima, DBZ: La Batalla.. peca no sólo de un tiempo desproporcionado de diálogos. Peor todavía, gran parte de estos diálogos son chistes, no necesariamente graciosos, y algunos segmentos que, derechamente no venían al caso extenderlos tanto, o simplemente no tenían razón de ser y dejan muchos detalles en el aire.

¿Por qué es tan temible el tal Bliss? ¿Por qué Vegeta suda hielo cuando apenas se lo han mencionado? ¿Por qué hasta Shen Long teme al descubrir su presencia? Es decir, todos sabíamos sobre Freezer, Cell, Boo, pero de este tipo, que más nos recuerda a una deidad egipcia que a un ser interdimensional capaz de destruir mundos con sólo estornudar. Nunca nos queda claro, y el momento de la batalla final, aquella en que normalmente la historia llegaba al clímax (en esas películas basadas en Dragon Ball Z que por años tuvimos que bancarnos dobladas al español de la península y a través de tiendas especializadas que las traían en vhs) la resolución del conflicto resulta poco convincente.

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He llegado a creer que esta película es la versión dragonballzetiana de La Amenaza Fantasma, en el sentido de “Ok, hágamosla, así captamos nuevos fans entre los niños de la actual generación, pero tiremos algo de fan service para no perderlos a ellos”. No sé si la apuesta habrá resultado: conociendo lo que ven en televisión los niños actualmente (el viejo Cartoon Network o Nickelodeon, ahora CN y Nick, más que series animadas pasan cualquier porquería que sirva para vender aplicaciones para smartphones) no sé si valga la pena el esfuerzo, y lo único que esta película logra de los fans más fieles es que se mantengan viéndola hasta el final esperando ese momento impactante que, como ya habrán entendido, nunca llegó.

Lástima. A veces hay cosas que es mejor dejar donde están. Cierto que La Batalla de los Dioses funciona mucho mejor que la impresentable Dragon Ball Evolution (2009) pero anda por ahí no más a la hora de constituir un aporte al legado de esta serie. Apenas constituye un “Hey, aún estamos aquí”, pero si no tiene mucho con que justificar su existencia, a veces es mejor dejarlo en ese rincón de la memoria donde caben los gratos recuerdos de juventud.

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DRAGON BALL Z: BATTLE OF THE GODS

Director: Masahiro Osoda

Animación

2013

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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