el verdadero hombre de tu vida

Si usted es de los que visita seguido este sitio, seguramente sabe lo que me apesta Boris Quercia, su personalidad y su “obra”. Por lo mismo, no me extrañaría que pensara que esta columna ha sido motivada por la aversión que le profeso desde hace años. Y puede que lo sea, pero antes que decida seguir del largo, déjeme al menos explicarle por qué eso no tiene nada que ver con la presente columna.

Es que hace poco se estrenó El Hombre de Tu Vida, producción protagonizada por Quercia, y adaptada de una serie originalmente emitida por Telefe, y creada por el notable realizador argentino Juan José Campanella y protagonizada por el gran Guillermo Francella. Y a la hora de las comparaciones, la versión local tiene bastante que perder frente a su original trasandina.

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La historia seguro ya la saben. Hugo (Francella/Quercia) es un hombre común. Prematuramente viudo, de clase media, sin más aspiraciones que ser un buen padre para su hijo Franco (Tupac Larriera en la original) y pasar la vida sin grandes complicaciones. O así era hasta el día en que fue despedido de su trabajo, y Franco tiene un incidente en el colegio que le provoca perder un diente, tratamiento cuyo costo Hugo no puede solventar con los ahorros que le van quedando.

Así, acepta el trato que le ofrece su prima Gloria (Mercedes Morán, Francisca Imbodem en la nacional, aunque aquí es su hermana), quien administra una agencia de búsqueda de pareja. La cosa es bien simple: llegan a la agencia mujeres buscando “al hombre de su vida”. Hugo acude a las citas, presentándose con las características que ellas soliciten (por ejemplo, si a una de ellas le gusta la escultura, Hugo se aparece hablando con soltura del tema), las impresiona, pero en breve las decepciona con algún detalle (mirar descaradamente a las garzonas, hablar con eructos, en fin), y se acabó.

El problema es que Hugo es un tipo de una bondad y honestidad que salta a la vista, y con la sensación de culpa por creer estar cometiendo un fraude escapa de su primera cita. Desesperado, va a parar a una iglesia, cuyo párroco, el padre Francisco (Luis Brandoni/Jaime Vadell), que estaba ahí a esa hora tomando confesiones, escucha su historia. El cura, que se hizo tal pasados los cuarenta, así que algo entiende de la condición humana más allá de la fe y de la vida mundana, escucha entusiasmado lo que Hugo le cuenta, ya que considera que son pecados más entretenidos de los que le cuentan a diario sus feligresas, termina por sugerirle que no tome esta actividad como un fraude, sino que aproveche la oportunidad para mejorar la vida de quienes acuden a él. Así lo hace, y con el tiempo Hugo va ayudando a las mujeres (y hombres, de rebote) que lo requieren, a conocerse mejor, quererse y sentirse mejores, a darse a respetar, en fin.

Ese es el ángulo principal de la historia, porque, en paralelo, Hugo deberá lidiar con los problemas propios de la adolescencia de Franco, con la complicada vida afectiva de Gloria (quien dice no creer en el amor mientras está enfrascada en una relación sin futuro con un abogado casado y de dudosa reputación)y con la posibilidad de rehacer su vida con Silvina (Malena Pichot/María José Bello) la joven profesora jefe de Franco.

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¿Dónde está el problema con la versión chilena, si en el papel se ven tan iguales? Primero, un tema editorial. Porque la idiosincrasia argentina y la chilena son totalmente distintas (personalidad avasalladora, liberal y canchera una vs conservadora, reprimida e hipócrita la otra), lo que ya lleva a suavizar un poco el contexto en la adaptación. El personaje del cura es el mejor ejemplo de ello. Donde Luis Brandoni construye un personaje encarador, a la vez encantador y a ratos irreverente, y con una respuesta para casi todo, mientras que Jaime Vadell, pese a sus respetables cualidades histriónicas, debe trabajar con un personaje al que se le han cortado mucho las alas para no herir susceptibilidades.

(Hay que pensar que aunque Canal 13 pertenece a privados hace rato, la influencia de la Iglesia en el mismo sigue presente, así como la línea valórica de sus actuales ejecutivos, lo que ha influido mucho en ese “blanqueo”).

El otro gran problema es su personaje principal. Hugo es un tipo, como decíamos, bueno de adentro, al que le cuesta mucho hacer alguna maldad o pillería, por pequeña que sea. Francella, no en vano uno de los cracks de la comedia argentina y una de las figuras más respetadas y queridas por los medios de su país y por sus compatriotas, despierta esa empatía con la gente, esa bonhomía, esa bondad, fácilmente. Lo vemos y decimos “este es un buen chato” con solo verlo.

No es el caso de Quercia. Si algo me ha molestado de él desde siempre es esa necesidad por hacer quedar a sus distintos alter-egos como los buenos. Los sufridos. Los mártires. Los que no importa cuanto trapee con ellos la vida, ellos son generosos con ésta igual. Y en tal sentido, Quercia manipulará cuanto sea necesario para crear esa sensación. Lo que jamás me ha gustado de él: que se venda como artista sensible, cuando en realidad su mayor virtud es saber donde tiene que apretarlo a uno para que le caiga la lágrima y se emocione.

Es por eso que lo odié en Sexo con Amor, en El Rey de los Huevones, en Chile Puede, y a Juan Herrera me dan ganas de reventarlo a patadas.

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Así, lo que en Francella resulta natural, en Quercia se nota forzado. Donde Francella cae bien con verlo, Quercia se muestra como un individuo desesperado por caer bien al resto.

Sé de lo que hablo. Vi completa la primera temporada de El Hombre de tu Vida original (que ya compró HBO para transmitirla a todo el continente) y hace rato que una producción latinoamericana me impresionaba tanto (quizás desde Prófugos que no veía una serie así de buena) mientras que la nacional no he pasado de los 10 minutos de verla. Porque, tal como ocurre con su protagonista, donde la versión original llega al público con facilidad, siendo una comedia bien agradable y atractiva por sí misma, la necesidad, la ansiedad de la versión local por lograr ese objetivo termina jugándole en contra.

Mi sugerencia? Olvídese de la nacional y espere que la original llegue a HBO o véala en youtube. Y deje de darle rating a la nacional, es darle más premio a una serie que está logrando más de lo que merece.

fretamalt@hotmail.com   @panchocinepata

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