el otro triunfo del No

Buena forma de partir el 2013. Al éxito de taquilla que se está volviendo Que Pena Tu Familia (en menos de una semana ha superado los 80 mil espectadores), ya tenemos la que sin duda será la noticia cinematográfica nacional del año: NO, de Pablo Larrain, ha quedado seleccionada en la quina final que competirá por el Oscar a la Mejor Película en Habla No Inglesa.

Constituyendo la mayor altura que ha logrado un filme nacional en la premiación más importante del mundo fílmico, quedar entre las cinco finalistas ya de por sí es un hecho para que sus realizadores y gestores celebren como un triunfo. Sin embargo ¿tiene posibilidades reales de adjudicarse la estatuilla?

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Diría que sí, de no ser porque en la misma quina se encuentra Michael Haneke y su último filme Amour. Haneke es de aquellos directores no estadounidenses a los que la Academia le encanta premiar, y ese antecedente bien podría dar por perdida la batalla. Pero OJO, el año 2009 Haneke también postulaba con La Cinta Blanca (filme en blanco y negro que la convertía de por sí en un competidor invulnerable) y fue derrotada por El Secreto de sus Ojos.

En consecuencia, salvo que de la nada apareciera una película filmada en Ucrania con el vuelto del pan o un filme iraní sobre un niño de Teherán que ha quedado huérfano tras la invasión estadounidense, las posibilidades de NO están intactas.

Extrínsecamente hablando, porque es un filme político sobre un país del tercer mundo, tema que la Academia adora.

Intrínsecamente hablando, porque es un filme bien hecho, bien contado, sin sobresaltos, y lo más importante, para ser un filme político, no se casa con nadie. Cierto que el gobierno militar no queda nada de bien parado, pero la que entonces era la oposición tampoco queda como un conjunto de blancas e inocentes palomas. E introduce una idea que pocos habían asumido hasta entonces: el triunfo del No en el plebiscito de 1988 fue antes que el triunfo de una idea, un éxito en marketing.

Esa objetividad sigue siendo una de las grandes virtudes de No. Por eso me alegró ver esta película a cargo de un director lo suficientemente objetivo para analizar la situación como es Pablo Larraín (cuya obra, insisto, nunca antes me produjo nada más que arcadas). Digo objetivo, porque claramente si este filme se hubiera hecho por algún director con polera del Che, un cuadro de Guayasamín colgado en su oficina y montones de formularios pidiendo ayuda a las ONGs claramente hubiera sido más tendencioso, menos objetivo, y muy probablemente no tan bueno.

Celebremos entonces, este nuevo logro de un filme chileno, demostrando claramente que, por fin, ya no sólo se está filmando harto, sino que se está filmando bien. A ver si el próximo 24 de febrero las noticias son aún mejores. Vamos que se puede.

NOaloscar

Mañana, ahora sí que sí, el top 10 2012.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata