donde el diablo metió la cola

En una excavación arqueológica, en pleno desierto de Irak, un religioso dado a la arqueología, el padre Lankaster Merrin (Max Von Sydow) encuentra tanto una pequeña imagen, como en una escultura a tamaño real, el retrato de una demoníaca bestia.

Al mismo tiempo, en Georgetown, Washington D.C., el sacerdote Damien Karras (Jason Miller) pasa por una severa crisis personal, mientras observa como su madre se deteriora físicamente a consecuencia de una irreversible demencia senil.

Y Chris McNeil (Ellen Bursityn), actriz de cine, recientemente divorciada e instalada en la misma ciudad, comienza a ver como su vida se ve alterada por los repentinos cambios de personalidad que está sufriendo su hija Regan (Linda Blair): su conducta se vuelve irritable e incontrolable, su salud comienza a deteriorarse; pronto comenzará a efectuar movimientos insólitos, y en poco tiempo, su cuerpo será poseído por una terrorífica entidad que pondrá a la adolescente al borde de su destrucción…

No vamos a decir otra cosa por otra: hablar de El Exorcista es simplemente hablar de la que debe ser la mejor película de terror de todos los tiempos.

En tiempos donde por cada buena película de terror surgen cincuenta filmes que no sólo no aportan nada al género, más bien lo convierten en un resumidero de malas ideas y personajes que deberían ser baleados en la vía pública por sus crímenes (y no hablo de los personajes de las películas, sino que de sus realizadores e intérpretes…ahí tienen lo que pasa con filmes como Saw, Actividad Paranormal o Rec, que parten muy bien pero que a la primera secuela se van al carajo), o en que las historias de terror se califican por la cantidad de tripas, miembros y litros de sangre chorreando en pantalla, reencontrarse con este clásico de 1973, basado en la novela homónima de William Peter Blatty proporciona una sensación de agrado, aún cuando eso resulte paradojal para con el argumento de que trata.

El Exorcista surge en tiempos en que el cine estadounidense había dejado de lado las historias fantásticas por un tema principalmente de costos, y obviamente las producciones de terror no eran la excepción, y dadas las circunstancias, los estudios no se arriesgaban con cualquier porquería, a menos que la historia realmente lo mereciera. Y la adaptación de esta novela, con un guión del propio Blatty, era por las que había que jugar sí o sí. El resultado, la gran mayoría la conocemos: la película calificada casi unánimemente como la mejor película más aterradora de la historia.

Y no es para menos, porque El Exorcista no sólo es el primer filme de terror estrenado a lo grande en muchos años. Es además el primero en que el enemigo a enfrentar no es un ser terrenal entregado al mal, sino que el mismísimo diablo el que se hacía presente en nuestro entorno, encarnado en Pazuzu, rey de los demonios según la mitología sumeria, acadia y asiria, y que se aprovecha de dos de los personajes del filme: un cura en plena crisis de consciencia (la actuación del hasta entonces desconocido Jason Miller es sobrecogedora), y una adolescente que, tras el divorcio de sus padres, tiene las defensas bajas, aunque no se le note a simple vista. En la secuencia inicial, el padre Merrin, sobriamente interpretado por Max Von Sydow, intuye la presencia de esta entidad y que el enfrentamiento será inevitable. Ello se cuenta en la novela pero se omite en la película, aunque uno ya intuye que ambos personajes ya se han encontrado antes, y su próximo enfrentamiento será el definitivo, aunque ninguno saldrá del todo limpio, aunque gane (Si bien, ya antes se había tratado el tema de la presencia de Satanás en el mundo, en El Bebé de Rosemary, en 1968, es en El Exorcista donde este aparece con nombre, apellido, presencia y hasta cuerpo).

Y si bien los efectos técnicos en aquellos días eran bastante limitados (salvo el maquillaje de Linda Blair, la gran mayoría de trucos eran más bien físicos, como sacudir muebles, lanzar cosas o empujar personas) eso fue lo que a la postre contribuyó a darle al filme su grandeza. Nos asusta lo que vemos, pero lo que más nos estremece de  El Exorcista es lo que no vemos. Nos choca ver a Linda Blair convertida en un monstruo, vomitando verde, girando la cabeza y masturbándose con una cruz, pero lo que de verdad estremece es lo que sabemos que está ahí, causando todos estos desaguisados, que recién está empezando y que no piensa irse así de fácil. Para que decir lo que se siente en el momento mismo del exorcismo, la tensión que genera en el ambiente se puede palpar.

La cantidad de espectadores que salieron de la sala en su momento shockeados, nerviosos, alterados o derechamente inconscientes, y de otros cuantos que tuvieron que hacer muchas tripas corazón para poder animarse a entrar a la sala, pero que se desanimaban apenas sonaban los primeros acordes de Tubular Bells, el tema de Mike Oldfield usado como tema principal de la película, es prueba fehaciente de que El Exorcista cumplió cabalmente su cometido.

¿No es eso lo que busca uno en un filme de terror?¿Quedar shockeado?¿Impactado? y eso es en lo que fallan la mayoría de las películas del género actualmente, que terminan más provocando vergüenza ajena disfrazada de risa que miedo. Bueno, si provocan un miedo: que bostas como estas se sigan haciendo. No sé a estas alturas si el público es menos exigente que se conforma con el cada vez más frustrante cine de terror hollywoodense o los productores se han puesto más predecibles, flojos o tontos. Hay excepciones, claro, pero estas se están volviendo un bien escaso.

Otro punto a su favor: como no suele suceder, el reestreno de la película, con escenas agregadas, a fines de 2000, fue de verdad un aporte. Cierto, estas escenas nuevas contribuyeron a la historia y a hacer más grande el legado de El Exorcista, legado que aún con tanto mito urbano tejido en torno a su rodaje y realizadores, y ciertos hechos que hicieron suponer que el mismísimo demonio andaba rondando por ahí, y tanta película del montón pretendiendo llegarle a los talones, se mantiene inviolable. Lo mismo podemos decir de sus muy buenas adaptaciones al dvd y blu-ray. Sigue y seguirá siendo la película más aterradora de todos los tiempos y ya. Suena majadero, pero no hay más vuelta que darle.

****1/2

WILLIAM PETER BLATTY’S THE EXORCIST

Director: William Friedkin

Intérpretes: Max Von Sydow; Linda Blair; Ellen Bursityn; Jason Miller; Lee J. Cobb

Terror

1973

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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