pasando con azul

Esta es la vida de Roberto Rodríguez (Ariel Levy), estudiante de tercero medio de un colegio de Santiago: compartir con sus descerebrados amigos Condoro (Nicolás Martínez) y Papitas (“Berta” Muñiz); huir del abusón del colegio, Marcos (Eduardo Bertrán), ser despreciado por chicas como Marcela (Cristina Santelices) y ninguneado por su profesor jefe, Manolo (Fernando Larraín). Su único consuelo es dibujar cómics con los que algún día espera hacerse multimillonario, y compartir con su abuelo (Fernando Farías) acaso el único ser humano que lo comprende.

Su vida parece cambiar cuando llega una compañera nueva al curso, Cristina (Xenia Tostado), una adolescente española que lo deja petrificado con sólo verla. Pero ella parece estar más interesada en el chico guapo del colegio, Fele (Benjamín Vicuña) un rompecorazones que, desde ese momento, se convierte en el enemigo número 1 de Roberto…

Otra deuda que tenía pendiente, y ya que venimos saliendo de Fiestas Patrias…

Si bien en perspectiva no alcanza los niveles de madurez, emoción e hilaridad del combo Que Pena tu Vida/Boda ni el impacto que está dejando Aftershock en sus primeros avances en festivales de cine fantástico estadounidense, lo cierto es que Promedio Rojo (2004), la ópera prima de Nicolás López tras varios años de dedicarse a los cortometrajes, constituye un ejercicio cinematográfico bastante saludable y que se agradece. Un filme debut que, hasta entonces, no se daba muy seguido.

Y es que hasta el minuto en que fue estrenada, un momento en que producción nacional en que se empezaba a estrenar no sólo más y más seguido, sino que además, había más gente interesada en ver cine chileno en salas, pagando una entrada, aunque la calidad no fuera directamente proporcional. Cierto, se estrenaban películas buenas, o más que buenas, meritorias y dignas de consideración (Subterra, Machuca, B.Happy) pero al mismo tiempo, mucho de este cine lograba una calidad deplorable.

Y si bien Promedio Rojo puede no ser mejor que cualquiera de estas cintas, lo cierto es que tiene unos cuantos puntos a su favor.

En primer lugar, se sale de la (mono)temática imperante hasta ese momento en el cine local. No habla de política ni de la dictadura ni alza la bandera de lo políticamente correcto, pero tampoco abusando del sexo ni de la “picardía” del chileno, y, gracias a los dioses del cine, tampoco cae en el lumpen y el bajo fondo que se sobreexplotó durante ese par de años (Mala leche, Azul y blanco, Paraíso B). Y, en una de las cosas que más se agradece, su director no anda por la vida pavonéandose de su profesión de cineasta y dándose aires de grandeza, no obstante ya en su debut demostraba que tenía mucho más claras las cosas en lo que a realización cinematográfica y gestión se refiere que muchos de sus colegas egresados de escuelas de cine, más concentrados en generar cine “de autor” aunque nadie entienda lo que hacen, que en construir una industria fílmica.

En segundo lugar, se trata de la ópera prima de un realizador que tiene más que claro el tema que está contando en sus historias, otra falla habitual, al menos hasta ese momento, entre los realizadores nacionales, que es lo que mandaba a la punta del cerro incluso sus mejores intencionados trabajos. Esto hace más fácil la identificación con el público, lo que ha convertido a los filmes de López en fenómenos de taquilla, por sobre el habitual chaqueteo en contra suya. Y en Promedio Rojo ya se notaba esto.

Mostrando un oficio poco frecuente para un realizador que apenas alcancaba la mayoría de edad, López se desenvuelve con comodidad en el desarrollo de su cuento, apoyado por un buen elenco de actores encabezado por Ariel Levy, en una actuación más que digna, donde sobresale un Benjamín Vicuña como el villano de turno, lo que constituye otra innovación pues hasta entonces Vicuña se encontraba relegado en TV a papeles de jovencito de la película, y es con este personaje de escolar permanente, que saca provecho de una buena situación económica y de sus buenos contactos para pasar a llevar al resto impunemente que uno puede apreciar realmente las virtudes actorales de Vicuña. Y sin desmerecer, claro, a Nicolás Martínez, el gran partner de López en la vida real y su actor fetiche de siempre, y a Fernando Farías, quienes se roban la película con sus divertidísimos personajes (ah, y claro, el breve pero notable personaje a cargo del prócer del cine cutre, Santiago Segura) aunque es una lástima que si bien López filma muy bien a sus actrices, Xenia Tostado ofrezca una actuación tan plana para la trascendencia de su personaje.

Y con todo lo que se le pueda criticar, sobre todo a su argumento, lo cierto es que la suma total deja un saldo favorable para López y su película, sin duda un buen punto donde empezar una carrera que, no obstante el troleo, se ha sabido convertir en una de las más constantes en un medio donde vaya que hace falta la constancia para ser tomado en serio.

***

PROMEDIO ROJO

Director: Nicolás López

Intérpretes: Ariel Levy, Xenia Tostado, Benjamín Vicuña, Nicolás Martínez, Sebastián “Berta” Muñiz, Cristina Santelices, Fernando Larraín, Fernando Farías, Teresita Reyes, Ernesto Belloni, Santiago Segura, Juan Andrés Salfate.

Comedia

2004

*troleos sin argumentos serán eliminados de plano.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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