corre por tu vida

Acusado de un crimen que no cometió, asesinar a su mujer, Jensen Ames (Jason Statham) es enviado a prisión.

Con un pasado ligado a las carreras clandestinas, la alcaide de la cárcel de Terminal Island, la más dura e insalvable prisión del país, Hennessey(Joan Allen) propondrá a Jensen participar en la destructiva Carrera Mortal, donde, ante miles de espectadores, los más peligrosos criminales compiten entre sí en una competencia de la que sólo unos pocos sobreviven. Debiendo sustituir a un legendario corredor enmascarado conocido como Frankensein, Jensen accede a participar, pensando en como utilizar esta competencia para una vía desesperada para salir de prisión y reencontrarse con su pequeña hija…

Fue durante los ochenta que hizo su mejor época un cine de acción abundante en testosterona, explosiones, balas, combos, patadas, protagonizados por personajes que no dejan mono con cabeza de tanta bala repartida y de tanto puñetazo bien puesto, pero que bajo esa rudeza suya escondían, bien el fondo, un corazón de oro. Fue la época de oro de los Stallone,los Schwarzenegger, los Willis, los Norris, en fin. Cinematografía muy identificada con la idea de país que mostraban las administraciones de Reagan y Bush, coincidiendo con la era Clinton, este movimiento fue declinando en los ’90 con el auge de Quentin Tarantino y sus semejantes, el revival del cine de acción de los ’70, y el auge del cine francés y oriental como fuente de filmes de acción (Luc Besson, John Woo), además del desgaste propio de sus figuras. Pero desde mediados de la década pasada, tiene una especie de nuevo amanecer con personajes como Jason Statham quien, en una suerte de bendición, ha coprotagonizado las dos películas de la serie The Expendables, junto al mismísimo Stallone, el gran rostro de esta cinematografía abundante en cromosomas XY.

Y lo cierto es que este cine, que tiene de todo para ser tirado a la hoguera, lo cierto es que uno lo termina aceptando y disfrutando. Porque siendo historias marcadas por argumentos básicos y no muy complejos de procesar, lo cierto es que cumplen con una función clara: entretener y punto. Y, en la gran mayoría de casos, cuando está bien hecha, funciona. Y esta Carrera Mortal no es la excepción.

Statham se ha convertido, actualmente, en el gran heredero de ese cine de acción sin mucho seso quizás (que a nadie le importa) pero con abundantes emociones fuertes, desde sus tímidos inicios junto a Guy Ritchie y de secundario en un puñado de filmes hasta sus protagónicos como El Transportador y Crank. Y su rol en Carrera Mortal obedece a dicho estereotipo: el tipo solitario, de pocas palabras, pero eficaz con las armas y los puños, pero que tiene algo más que sólo fuerza bruta en el cuerpo y que lo impulsa a algo más que sólo luchar por sí mismo, aunque al principio el mismo no lo sepa.

Carrera… nos pone en una ucronía que no difiere mucho del mundo actual: un entorno violento sobreexplotado para generar rating, una fuente de diversión y enajenación para las masas y riquezas para unos pocos. Vamos, ¿que no se trata de eso la televisión actual? Reality shows, docurrealitys, farándula, llámenles como quieran, todos se fundan en divertir a la gente, atontándola y enriqueciendo a una pequeña minoría, a costa de unos cuantos pobres diablos dispuestos a matarse en cámara si fuere necesario. Cierto, la película extrema las cosas, pero salvo las diferencias obvias, no estamos tan lejos de eso. Y no es nada lindo lo que vislumbra a partir de ahi.

Las secuencias de acción están bastante logradas y los autos que en compiten en estas carreras realmente impacta por lo destructivos que pueden volverse. Gracias a Dios, si bien Carrera Mortal es fundamentalmente una película de autos de carrera, no es Rápido y Furioso: no hay autos enchulados, ni chicos con pinta de surfistas ni gangstas ni reggeton viendo quien arma la maquina más grotescamente grande y quien llega primero a la meta. No, aqui tenemos una historia inteligentemente contada (siempre he dicho, no porque una película sea de acción debe además ser tonta) sobre un puñado de hombres que compiten por sobrevivir, bajo el lema matar o morir.

El convincente desempeño de sus protagonistas (Statham tiene otro punto a su favor: para el no muy exigente género en que está metido lo cierto es que actúa mejor de lo que podría esperar) bien apoyado por los consagrados Joan Allen (realmente consigue que odiemos a su personaje, la alcaide Hennessey) y de Ian McShane en el rol de Coach, el reo que ya no espera nada para sí, pero mucho para el resto, completa una obra que, de la mano de un director no muy brillante pero que sabe hacer filmes de acción como Paul W.S. Anderson, si bien no cambiará la vida de nadie, cada vez que uno la vuelve a ver (por alguna razón, en Mega la reponen cada tanto) sigue sintiendo lo mismo que la primera vez que la vio. Y eso lo logran las cosas bien hechas no más.

(¿pueden creer que fue Alexa_Wolf quien me sugirió verla? Como ven, las chicas no viven sólo de Sex and The City o de la radio Imagina. Nuevamente, gracias a Dios)

***

DEATH RACE

Dir: Paul W.S. Anderson

Intérpretes: Jason Statham; Joan Allen; Ian Mc Shane; Tyrese Gibbons; Natalie Martinez

Acción

2008.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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