más allá de un título de pacotilla

La vida de Andy (Steve Carell) es bastante tranquila.O solía serlo. Se levantaba cada mañana, tomaba su bicicleta, entraba a su trabajo como vendedor de artículos eléctricos y llegaba de vuelta para ver películas, pintar soldados y modelos a escala, jugar videojuegos y cantar karaoke.

Bueno, así solía serlo hasta que, sus compañeros de trabajo David(Paul Rudd), Jay (Romany Malco) y Cal(Seth Rogen) empujados más por la necesidad que por un tema de amistad, lo invitan a una partida de póker. Con algunas copas de más, el grupo empieza a hablar de las mujeres y del sexo, llevando la conversación al punto que Andy revela que a sus casi cuarenta años de edad aún es virgen.

Y si bien para Andy el tema no tiene mayor importancia, sus compañeros de trabajo se ponen en campaña para sacarlo de esa situación, a lo cual Andy se mantiene sin cuidado. Pero cuando conoce a Trish (Catherine Keener), la primera mujer que le revuelve las hormonas en casi dos décadas, Andy se decide, por fin, a tomar la sartén por el mango.

Fue a mediados de la década del 2000 que un nuevo estilo de comedia empezaba a consolidarse en el cine estadounidense. Los años de gloria de personajes como Jim Carrey, Ben Stiller o Eddie Murphy ya eran cosa del pasado; Will Ferrell, Adam Sandler o los hermanos Farrelly empezaban un deterioro progresivo de su calidad y arrastre con el público, y la única referencia a la comedia estadounidense para el público en general eran las cada vez más vomitivas cintas de los hermanos Wayans. En este escenario, un puñado de directores, guionistas y actores, formados principalmente en sitcoms, hicieron su arribo a la gran pantalla dandole aire fresco a una especialidad que hacía muchas aguas…y no de las limpias precisamente.

Por eso, fue un alivio, mientras duró, claro, encontrarse con este puñado de comedias enfocadas fundamentalmente en el género masculino, y esa etapa en la que el hombre ya empieza a mirarse menos el ombligo y otras partes más privadas, y más hacia su entorno. Si, eso que llaman madurez. El género no es nuevo, claro (películas como Say Anything o Alta Fidelidad ya venían tocando el tema desde hace largo tiempo antes) pero con una manera más…adolescente digamos, de analizar el tema. Lógico, si pensamos que en estos filmes abundan personajes que aún no han asumido que ya no tienen 20.

Virgen a los 40 , de Judd Appatow (2005) es la primera gran cinta de este combo y quizás la mejor de un lote que incluye filmes como Lgeramente Embarazada, Supercool, Funny People, Forgetting Sarah Marshall, Te Quiero Brother, Role Models, entre otros, realizados prácticamente entre los mismos equipos. Todos ellos tienen como característica común el ser protagonizados por personajes que, como dijimos, tarde se están dando cuenta que ya no son unos lolos, no son muy inteligentes y necesitan ese empujoncito, generalmente a partir de una falda ocupada por una chica guapa, inteligente y power, , para dar el paso que aun no se animan a dar para progresar en la vida.

Virgen a los 40, título de mierda para una película con mucho seso, marca las bases de este subgénero. Un protagonista estancado en una etapa de su vida que, según él, está conforme, aunque en rigor sea más bien al revés, rodeado de amigos medio descerebrados pendientes más de que llegue el happy hour que de sentar cabeza. No les miento si les digo que uno aprende más sobre la vida y la adultez con películas como ésta que con esperpentos en que un viejo y un aprendiz conversan sobre la vida, y que tanto le gustan a ciertas personas que dirigen medios de alta cultura.

Virgen…no sólo marca la punta de lanza de un estilo de comedia que refrescó saludablemente el género, con abundantes chistes de baño o sobre partes privadas y otras tendencias sin caer en el mal gusto que parece dominar sin contrapesos a nivel mundial (pero sin convertirse tampoco en un filme para snobs y pseudointelectuales). Marco además el debut como protagonista de Steve Carell, hasta entonces habitual secundario en otras películas y series de TV, aunque por entonces ya era el notable protagonista de la versión estadounidense de The Office, acaso una de las muy excepcionales ocasiones en que el remake gringo puede ser tan bueno o mejor como su original. Y no fue el único. Desde aquel día conocemos nombres que se nos repiten a cada rato en la comedia yanqui: Seth Rogen, Paul Rudd, Leslie Mann (esposa de Appatow en la vida real), Jonah Hill, Elizabeth Banks, Jane Lynch, una jovencísima Kat Dennings, y hasta nos permite conocer el lado gracioso de una actriz más dada a los personajes dramáticos como es Catherine Keener.

Comedia con más sesos que hormonas, lo cierto es que este fenómeno duró poco. Aunque no es un fenómeno exclusivo de este subgénero (la comedia en general ya no es tan rentable como antes para los grandes estudios) no dejó de ser grato encontrarse con personajes con que el público se pudiera identificar, historias capaces de hacerle un click a más de alguien y con la convicción de que para hacer reír no hace falta parecer un personaje limítrofe, lo que hizo que todos (actores, directores, estudios , público) en mayor o menor medida salieramos ganando.

***1/2

THE 40 YEAR OLD VIRGIN

Director: Judd Appatow

Intérpretes: Steve Carell; Catherine Keener; Paul Rudd; Romany Malco; Seth Rogen; Jane Lynch; Kat Dennings; Leslie Mann;

Comedia

2005

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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Una respuesta a “más allá de un título de pacotilla

  1. Estas películas son chistosas, pero ¿no encuentras que son un poco tramposas? Me gustan, sobre todo Aventureland que es como la nostálgica que la familia Appatow, pero me pasa que empiezan siempre con un humor muy socarrón y cínico contra todo, con chistes apuntando para todos lados, y terminan penosamente moralistas y bienpensantes. Como oferta dos por uno, te venden algo primero y te terminan metiendo otra cosa al final. El otro día vi Una voz en la multitud, de Elia Kazan, un drama que tenía harto de humor, y era muy muy desconfiada con cualquier discurso moral. Se trata de un redneck que comienza a ganar fama en radio y después en televisión, gracias a sus arranques populistas que son aprovechados por empresarios y políticos. Incluso hay un palo a actividades tipo Teletón (uno de los mejores y más negros chistes de la película) que nadie en Chile sería capaz de decir en público. Y eso que es una película de fines de los 50, dirigida por un reconocido conservador. Siento que, al revés de los que se podría pensar, las películas de industria son cada vez más blandas y cobardes en discurso, a pesar de lo buenas o malas que sean.
    Una pequeña reflexión, disculpa por dar la lata.
    Buen blog.

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