Un anillo para pagar una vieja deuda

“Todo comenzó al forjarse los anillos.

Tres se entregaron a los elfos: los señores inmortales, los seres más sabios y mágicos de todos.

Siete para los señores enanos: grandes mineros, amos de las montañas.

Y nueve para la raza del hombre, quienes por sobre todas las cosas ansían el poder.

Estos anillos fueron otorgados para gobernar sabiamente a cada raza.

Pero ignorantes de ello, otro anillo fue forjado.

En la Tierra de Mordor, en los fuegos del Monte del Destino, el Oscuro Señor Sauron forjó un Anillo Maestro, que controlaría a los otros. Sauron depositó en este anillo toda su crueldad y malicia…

Un anillo para someterlos a todos”

(De la introducción de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo)

Aclaremos algo antes de seguir: por razones que creo obvias, tengo o he tenido un lote de películas que he visto y que nunca han tenido cabida en esta publicación. Cuando se estrenaron o no existía este blog, o no había internet -no como ahora al menos- o no tenía pc, ni uso de razón, o ni siquiera había nacido. Por las razones que sean. Por eso es que han visto reseñas de películas del año de la cocoa (como decía mi abuela) o algunas no tan viejas pero que ya pueden ser algo obsoletas de comentar a esta altura. El tema es que en esta calidad se encontraban muchas sagas notables, por lo que creo que es tiempo de ponerse al día con algunas de ellas.

Y ya que se viene la primera parte de El Hobbit a fines de año, y con la inminente presentación en Chile de Lord of The Rings In Concert, por que no repasar la saga que surge como consecuencia de esta obra, esto es la Trilogía El Señor de los Anillos?

Y hay que decirlo, esta trilogía, escrita por J.R.R. Tolkien y publicada originalmente entre 1954 y 1955, como parte de su serie sobre la Tierra Media, fue a lo largo de la historia una suerte de Santo Grial de las adaptaciones cinematográficas. Una serie de novelas que en pocos años se convirtió en objeto de culto, incluso de devoción, al grado de que desde temprano se convirtió en una ambición para cineastas y productores su arribo al cine. Alejandro Jodorowsky, John Boorman, Stanley Kubrick (con los Beatles de protagonistas) entre otros, presentaron sus proyectos al respecto, los cuales todos morían incluso antes de comenzar su preproducción. Y los cada vez más seguidores de Tolkien debieron conformarse con una digna adaptación de La Comunidad del Anillo realizada mediante rotoscopio por Ralph Bashki en 1978 y un mediometraje animado de El Retorno del Rey producido por la Rankin-Bass en 1980 (ambos en youtube).

Eso, hasta que en 1995, Peter Jackson, director neozelandés especializado en cine fantástico de muy bajo presupuesto y gore, pero que se había ganado el respeto crítico con filmes como Criaturas Celestiales y The Freightners, presenta su proyecto para rodar esta trilogía, el cual es aceptado, finalmente, por New Line Cinema.

La historia es conocida: después de haber permanecido dormido durante más de medio siglo, el Anillo Único, forjado por Sauron para la dominación de la Tierra Media, ha despertado, en poder de Frodo Bolsón, de Bolsón Cerrado (Elijah Wood), que lo recibió de regalo de su tio Bilbo (Ian Holm), ambos habitantes de la Comarca de Hobbiton, acaso la comunidad más pacífica e irrelevante de su mundo. Esto ha hecho que Sauron despierte de su prolongado letargo, y ordene a sus siniestras fuerzas recuperar este anillo, no importa cómo. Frodo entonces se ve obligado a buscar ayuda de Gandalf (Ian McKellen) un mago humano, quien consciente de los peligros que encierra la posesión de esta reliquia, ordena su destrucción en el Monte del Destino, el único lugar donde esta destrucción puede ser llevada a cabo. En su camino, Frodo conocerá aliados como Aragorn (Viggo Mortensen) jinete y aventurero, quien lucha por evitar su destino como Rey de Gondor, el mayor reino de Tierra Media, el elfo Legolas (Orlando Bloom) y el enano Gimli (John Rhys-Davies). Junto a este grupo, más sus amigos Sam(Sean Astin), Merry(Dominic Monaghan) y Pippin (Billy Boyd), esta Comunidad deberá correr contra el tiempo, pues no solo Sauron buscará recuperar su anillo, sino además iniciar la conquista final y definitiva de la Tierra Media.

Jackson, junto a su mujer Fran Walsh, y a través de sus productoras Wignut y Weta, trabajaron en el rodaje de los tres episodios de la saga a la vez, entre 1999 y 2001 (aunque todo el proceso tomó desde 1997 hasta 2003) y seguro que más de alguna vez se preguntaron en qué estaban pensando que se metieron en ésto. Obvio, se trata de una historia que muchos declaraban como imposible de adaptar, y con estos antecedentes merecía una inversión de esta magnitud para que quedara bien hecha.

Desafío no menor.

Desde aqui les decimos que se queden tranquilos. Todos sus esfuerzos han valido la pena. Y diez años después del estreno del primer capítulo de la serie, La Comunidad del Anillo, la trilogía original se mantiene fresca y vigente, y así se mantendrá por las próximas décadas.

Porque por sobre los escenarios y efectos digitales (desarrollados por Weta en una versión más evolucionada de los sistemas desarrollados para Jurassic Park algunos años antes), y más allá de los impresionantes escenarios naturales (la película fue rodada íntegramente en Nueva Zelandia, tanto en estudios como en exteriores, por un tema de costos y, sobre todo, geografía) lo cierto es que hay una historia que contar. Una muy potente historia que contar, que pudo haber asfixiado a cualquiera. Hubo realizadores más experimentados que Jackson antes que, como vimos, no tardaron nada en tirar la esponja.

Jackson no la tiró, aunque bien debió haberlo pensado. Pero el cariño por la historia fue más fuerte. El respeto, el aprecio, fueron más poderosos que la comodidad. Y todo eso queda plasmado en pantalla. Una narración que si bien se toma ciertas licencias, éstas son a beneficio de la progresión de la historia la cual fluye con comodidad, y las tres horas de duración de cada filme no se sienten. Ayuda enormemente un sólido casting sin puntos bajos y la notable banda sonora de Howard Shore.

Y si bien cada uno puede tener su opinión en cuanto cual de las tres es mejor película que la otra, lo cierto es que vistas como un todo constituyen una obra superior a la suma de sus partes. Una obra que superó con creces al grueso de la producción cinematográfica de cada año y que supo ser recompensada con 17 premios Oscar (11 de ellos sólo para El Retorno del Rey en 2003, incluyendo mejor director y mejor película, pagando una cuenta que casi le cuesta la cabeza a los miembros de la Academia) y una veintena de otros premios, amén de un fenómeno de taquilla inédito para una serie que dura más de 9 horas, sólo en sus ediciones standart. Y sus lanzamientos en dvd y bluray han sido celebrados con mucho más entusiasmo que cualquier estreno cinematográfico de temporada.

La devoción por esta saga fílmica se justifica totalmente con el desempeño de Jackson, quien logra cotas de grandeza tan altas como de la propia obra. Claramente el proyecto no sólo no le quedó grande, sino que supo dar cuerpo a una historia que hasta entonces nadie sabía por donde abordar. Es cierto, Jackson pagó un precio muy alto por ver la serie de Tolkien hecha realidad, pero cada centavo de ese precio se justificó, con altísimos intereses.

Logrando en celuloide lo que Tolkien antes hizo en el papel: una obra cumbre.

Un imprescindible.

****1/2

THE LORD OF THE RINGS

LA COMUNIDAD DEL ANILLO/THE FELLOWSHIP OF THE RING, 2001

LAS DOS TORRES/ THE TWO TOWERS, 2002

EL RETORNO DEL REY/ RETURN OF THE KING,2003

Director: Peter Jackson

Intérpretes: Elijah Wood; Ian McKellen;: Viggo Mortensen; Liv Tyler; Orlando Bloom; John Rhys-Davies; Hugo Weaving; Christopher Lee; Sean Astin; Cate Blanchett; Sean Bean; Dominic Monaghan; Billy Boyd; Bernard Hill; Miranda Otto; David Whenam; Karl Urban; Andy Serkis

Fantasía Épica.

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