casi parte de la familia

A principios de los años ’60, y tras varios años de universidad, la estudiante de periodismo Eugenia “Skeeter” Phelam, vuelve por algún tiempo a su ciudad natal, Jackson, Mississipi, donde tras ponerse al día con las vidas de sus amigas más cercanas, entre ellas la presidenta del club de damas de la ciudad, Hilly Hoolbrock(Bryce Dallas Howard), pero pronto queda espantada con las enormes diferencias sociales y de trato que tienen éstas con sus criadas afroamericanas, incluso en su propia casa, donde su madre está más preocupada de verla casada pronto, que logrando su realización personal.

Paralelamente, se reencuentra con Aibeleen (Viola Davis) una de estas sirvientas, que ha criado como propios a casi una veintena de niños ajenos a costa de los suyos, sufriendo la indiferencia y desprecios de sus propios empleadores, así como compartiendo sus vivencias y pesares con otras mujeres en su situación, como su mejor amiga Minny(Octavia Spencer).

Skeeter, junto a Aibeleen y Minny, decide entonces una movida radical, pero lo bastante riesgosa dada la severidad de las leyes de segregación vigentes en el estado: entrevistar a la mayor cantidad de criadas que puedan y publicar un libro contando sus vivencias, opiniones y en general, conocer su visión de la sociedad en que les ha tocado vivir, en una época donde muchas cosas están por cambiar a su respecto…

Interesante. La institución de la empleada doméstica, sirvienta, asesora del hogar, criada, nana, llámele como quiera, está arraigada en el país desde su fundación, pero aún hoy, en plen siglo XXI, se mantiene firme, más allá de lo anacrónica que pueda resultar, sino que en cuanto representa una de las mayores manifestaciones de la hipocresía, clasismo y paternalismo tan propios de nuestras clases ABC1. O ¿de que manera quieren que me refiera a viejos que pomposamente dicen “Pero si la nana, así como Dios, es parte de la familia”? Ya pues, si son parte de su familia, por qué la esconden? porqué las mandan a comer a la mesa del pellejo? porqué tienen que dormir en un cuartucho al fondo del sitio y bañarse en una porquería de 2 x 2 donde pueden ducharse, lavarse los dientes y evacuar en el mismo metro? Así agradecen que críe a sus hijos mientras él gana las lucas y ella las gasta en el mall, en el spa o en la sociedad de damas caritativas?.

Por eso no deja de ser interesante que una película como Historias Cruzadas, ambientada en el sur de Estados Unidos en tiempos donde aún existía la segregación, y cuando figuras como Martin Luther King o Malcom X recién comenzaban a sacar la voz, tenga tanto en común con las clases pudientes del Chile de hoy. Esas mujeres que viven para criar familias de otros y descuidar la propia, para atender a familias que creen que no ser aceptados en el Country Club es señal de crisis familiar. Las afroamericanas de hace cinco décadas atrás en el sur tienen mucho que compartir con las nanas de la cota mil de 2012.

Historias… narra una historia que se quiso hacer ver como real. En cierto punto lo es: Aibeleen Jackson existió y trabajó para la familia de la autora de la novela en que se basa, Kathryn Stockett, quienes mantuvieron un largo conflicto legal en cuanto Stockett tomó mucho de la historia de Aibeleen, exagerando algunos aspectos e inventando otros tantos.

Pero más allá de la controversia (de repente hasta gracias a ella) lo cierto es que, donde las historias sobre segregación y minorías suelen estar a medio camino del panfleto y del culebrón, Historias es una, valga la redundancia, historia amena, a ratos emotiva, a ratos entretenida, bastante digna a decir verdad, para un género tan irrespetado como el melodrama racial. Y si bien la última parte de la película se alarga más allá de lo aconsejable, poniéndose un poco lenta y difusa a ratos, lo cierto es que uno queda enganchado, ve la historia hasta el final y hasta queda con ganas de aplaudir a sus protagonistas…entendiendo por tales no sólo a las intérpretes,donde Emma Stone y Bryce Dallas Howard demuestran que son más que caras bonitas: Stone nos arma una Skeeter convincente y Howard logre que nos den ganas de escupir a su Hilly…aunque son Viola Davis y la sorprendente Octavia Spencer (quien se apuntó varios premios por su labor en este filme, incluyendo el Oscar) las que logran los momentos más altos del filme: los más altos en cuanto a emotividad, impacto y hasta chistes.

En suma, más allá de las coincidencias históricas y sociales entre un universo y otro, Historias Cruzadas resulta un filme sobrio, ameno, quizás no estridente, pero logrado y convincente sobre un tema que no por antiguo se vuelve anacrónico. Más que recomendable.

***1/4

THE HELP

Director: Tate Taylor

Intérpretes: Emma Stone; Viola Davis; Octavia Spencer; Bryce Dallas Howard; Sissy Spaceck; Jessica Chastain; Mary Steenburgen

Drama

2011

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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