la calle rumbo al olvido

Huyendo de unos acreedores con pinta de mafiosos, Joe Gill(William Holden), escritor y guionista venido a menos, esconde su auto en una aparentemente abandonada casona de Sunset Boulevard, en un otrora exclusivo sector de Los Angeles. Sin embargo, la casa no está abandonada, sino que pertenece a la retirada actriz Norma Desmond (Gloria Swanson), alguna vez una gloriosa estrella de cine mudo, que ansía regresar al estrellato que dejó tras la llegada del cine sonoro.

Convencida que el mundo gira en torno suyo, Norma ha preparado un interminable guión llamado Salomé, que significará su regreso a lo grande a la pantalla, una vez que se lo ofrezca a la Paramount Pictures. Enterada de que Gill es guionista, lo contrata para que le de una revisión al guión. Apremiado por las circunstancias, Gill accede, aunque no tardará en darse cuenta de la verdadera situación de la ex actriz…

Hay veces en que una obra sobrepasa al espectador. Al crítico e incluso a sus realizadores.

Les hablaba el otro día de las comedias de Billy Wilder, un tipo que hizo escuela en el cine estadounidense al concebir un estilo de comedia eficaz, agudo, divertido, aparentemente inofensivo e inteligente. Por eso sorprende darse cuenta que este mismo realizador estuvo detrás de Sunset Boulevard (El Crepúsculo de los Dioses) un drama acerca del lado feo de la fama, a través de dos personajes que lo han conocido de cerca. Por un lado, Gill, el amargado guionista que descubre que no le ha ganado a nadie y nunca lo hará, cuyo último recurso es aferrarse al otro personaje en cuestión, Norma, la estrella de cine caída en el olvido, en la depresión, en la locura, y en la ansiedad que le ha llevado a crear su propio mundo donde todavía es una dama poderosa e influyente de Hollywood, lo cual no puede ser más lejano a la realidad.

Para su época, hay que decirlo, Sunset Boulevard fue un filme duro. Pongamonos en perspectiva: la Segunda Guerra Mundial había terminado no hace mucho, y la tendencia en Hollywood, acaso en su época de mayor esplendor, era hacer cine para divertirse, distraerse (la primera gran época del western y el cine de aventuras comenzaron a gestarse en este período), reírse un rato o simplemente impresionarse (de ahi que en ésta época aparecieran tan seguido suprerproducciones como Cleopatra, Quo Vadis y en general todo el cine peplum). Por eso, ver que un director habituado a un esquema determinado se despacha un filme que trata, en forma bastante crítica, la crueldad del mundo de la farándula, y que muestra a una vieja gloria como un ser desequilibrado, fue fuerte, descolocando a gran parte de los críticos, espectadores y gente el medio. Hoy también lo sería una producción así, que duda cabe.

Quizás por eso, la Academia, en una de esas criminales omisiones que suele cometer, no otorgó más que premios técnicos y secundarios a Sunset. Error que reparó un par de años más tarde al reconocer como mejor película a El Apartamento, del mismo Wilder. Sin embargo, si se adjudicó el Globo de Oro como Mejor Película, y el tiempo se ha encargado de hacerle justicia, figurando permanentemente en recuentos de lo mejor del cine de siempre.

Y es que adentrarse en el mundo de Sunset Boulevard es entrar en el mundo del sueño frustrado, del olvido, de la enajenación. De la necesidad convertida en obsesión por ser reconocido. El personaje de Gill, en una más que correcta interpretación de William Holden, representa lo primero, la frustración, por darse cuenta que ya no fue el rey Midas de Hollywood que soñaba cuando joven, pero que está dispuesto a cualquier cosa con tal ya no de escalar a la gloria, sino que simplemente no tocar fondo. Y está Norma Swanson, acaso uno de los personajes más célebres del cine de todos los tiempos, encarnando la peligrosa mezcla entre ansiedad, locura y obsesión por mantener al mundo girando a tu alrededor. La obsesión de Norma por ser el centro de todo la ha llevado a un estado en que cualquier alteración de ese mundo de fantasía puede llevarla al extremo. De ahi la importancia de Max Von Mayerling, sobriamente interpretado por Erich Von Stroheim, quien descubrió a Norma, fue su primer esposo y hoy hace las veces de su mayordomo, con el fin de mantener la fidelidad casi próxima a la dependencia con su esposa/patrona. Max vela porque ese mundo fantástico creado por Norma no se desbarate, llegando a protagonizar situaciones que rayan en la humillación.

La aparición de diversas figuras y entidades asociadas al Hollywood de entonces interpretándose a si mismos, como Cecil B. De Mille, Buster Keaton, Hedda Hopper y la Paramount Pictures, misma empresa realizadora del filme, sólo contribuye a hacer más realista, y escalofriante, la narración.

Veo a Norma Desmond y pienso en nuestras Normas Desmonds: las Boloccos, las Argandoñas, las Kenitas, las ValeRoths, las Tanzas, las Fieras…en general en todas esas figurillas de la farándula nacional que no reaccionan o no quieren entender que el público no estará siempre de su lado, que el tiempo pasa y que ninguna de ellas es invulnerable al paso del calendario. Cierto que ninguna de ellas será capaz de apreciar la magnitud de una obra maestra como Sunset Boulevard, pero al menos se darán cuenta de lo que se les espera. No es nada lindo.

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SUNSET BOULEVARD

Director: Billy Wilder

Intérpretes: William Holden; Gloria Swanson; Eric Von Stroheim;Nancy Olson; Jack Webb; Cecil B. De Mille

Drama

1950

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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