residente y visitantes

Esta es la rutina habitual de C.C. Baxter (Jack Lemmon) un joven y eficiente funcionario de una importante aseguradora. Baxter es un promisorio ejecutivo de cuentas, a quien reconocen su responsabilidad y sobre todo su voluntad de servir, ya que normalmente suele quedarse trabajando muchas horas extras.

Pero Baxter no se queda tan tarde por eso. En realidad, lo hace porque normalmente cede su departamento a sus superiores jerárquicos, quienes ocupan el lugar para pasar en él sus aventuras extramaritales con tranquilidad. Y aunque eso le reporta más de un problema a Baxter con sus vecinos, éste los aguanta ya que de este modo obtendrá más pronto el ascenso que espera.

El único inconveniente sucede cuando uno de los más altos jefes de la empresa, el Sr. Sheldrake (Fred McMurray) se entera de esta situación y le pide a Baxter la exclusividad para ocupar el departamento, a cambio de un importante aumento a la brevedad. Baxter accede, pero tarde se da cuenta que su jefe tiene una aventura con Fran Kubelik (Shirley McLaine) la atractiva ascensorista de la que él ha estado interesado desde que tomó el puesto…

No he tenido tiempo de ver ni Prometeo ni Hombres de Negro III, lo poco que me interesa ver en cines de la cartelera actual, y honestamente poco me interesa ver otros títulos en salas, ni me urge tampoco (con perdón de los que han rayado con El Espía, Shame, Drive, pero ni ahi con pagar tres mil pesos por verlas, cuando por las mismas tres lucas las veo en mi casa) ¿Qué hacer, que ver, entonces, para satisfacer la ansiedad cinéfaga? Recurrir al material de archivo, a la sección, cosas que no he visto nunca y que me podrían sorprender. Y me sorprendió.

Primero fue la genial La Comezón del Séptimo Año, de Billy Wilder. Luego seguí con otro clásico, Los Caballeros Las Prefieren Rubias, de ese otro capo que fue Howard Hawks, solo para darme cuenta que Marylin Monroe era una actriz mucho mejor de lo que muchos creen, cuyo talento fue más allá de su imagen de símbolo sexual, pero tristemente encasillada en un estereotipo donde, pese a todo, parecía sentirse cómoda.

Y fue con Piso de Soltero a.k.a. El Apartamento, que Billy Wilder me voló la cabeza (y eso que aún no atino con Sunset Boulevard, pero para eso hay que estar preparado).

Es interesante lo que pasaba con este tipo de filmes. Si bien por un lado el cine de Wilder destacaba por su simpleza (pocos personajes, en pocas locaciones, casi todas en interiores) el cuento que contaba estaba lejos de ser una historia superficial. Por el contrario, la trama se ponía lo bastante compleja como para convencer al espectador de seguir viendo el filme para descubrir como se resolvía. Creaba la necesidad de saber como su personaje se las arreglaba para salir del entuerto. Me pasó con Richard Sherman(Tom Ewell), el viudo de verano que se debate entre ser fiel con su mujer y tener una aventurilla con su vecina, ni más ni menos que Marylin, y me pasó con Baxter, este buen hombre capaz de cualquier cosa por obtener un mejor trabajo (aunque a la larga empieza a preguntarse ¿cualquier cosa?).

Lo cierto es que el estilo de comedia impuesto por Wilder en filmes como éste, ha sido imitado hasta el cansancio, incluso por acá (Patricio Torres, en su teatro televisivo, no hace otra cosa que rescatar, aunque de manera bastante burda, la comedia de enredos románticos gestada por Wilder en gran parte de su obra) y uno le compra completamente pues, como Woody Allen lo demostraría años después (y puede que el bueno de Woody no se haya dado cuenta, pero su estilo más clásico tiene mucho de Wilderiano) que el humor puede perfectamente ser inteligente. Y por mucho que el subgénero se denomine comedia “de enredos”, hay que tener las cosas bien claras a la hora de contar una historia como ésta. Porque si el director no tiene claro como va a seguir la historia, por donde desenredar la maneja, la película se va a la cresta y con ella el público.

Billy Wilder lo tenía bastante claro, y por eso es que cintas como El Apartamento funcionan tan bien: se deja ver, logra que el espectador quede enganchado con una narración que por encima parece chiste, y uno bueno, pero que en el fondo es una muy directa mirada acerca de la condición humana.

Porque al menos en La Comezón…y El Apartamento, se nos plantea la duda fundamental, sobre que tan dispuesto está el individuo común de cruzar la línea que divide lo correcto de lo incorrecto. En un caso, mandar a freír espárragos a una familia por echar una cana al aire. En el segundo, ser cómplice de las fechorías de otros que ni se arrugan en cometerlas, para escalar laboralmente. De la decisión que tome, depende como lo pasará el resto de su vida. Una decisión equivocada puede perseguirlos hasta el final.

Eso es lo que hizo grande a Wilder, junto con Hitchcock y Ford, el tercer ángulo de la primera gran tríada del cine estadounidense del siglo XX.

***1/2

THE APARTMENT

Director: Billy Wilder

Intérpretes: Jack Lemmon, Shirley McLaine, Fred McMurray

Comedia

1960

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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