el restaurador

Es 1931. En el interior de la estación de ferrocarriles de París, un huérfano llamado Hugo Cabret (Asa Butterfield) vive escondido en la torre del reloj de la terminal.

Dedicado a mantener funcionando los relojes, y abandonado por su tío Claude, un ebrio sin remedio, Hugo vive de comida que roba de las tiendas de la estación, huyendo del severo guardia de la misma(Sacha Baron-Cohen), creando sus propios inventos, restaurando relojes y reparando un viejo aparato legado por su padre (Jude Law) antes de morir: un autómata a medio terminar que una vez encontró en un museo.

Cierto día, Hugo es sorprendido por George Melies (Ben Kingsley) el anciano dueño de una juguetería y reparadora ubicada en la estación, robando piezas y herramientas. George decide no denunciar a Hugo, pero le confisca un cuaderno lleno de anotaciones y cálculos que éste guardaba, y que al día siguiente le devuelve hecho cenizas.

Caminando cabizbajo por la estación, Hugo es hallado por Isabelle (Chloe Moretz), ahijada de George, quien le dice que su cuaderno no ha sido quemado ni corre peligro. Envalentonado, Hugo regresa a la juguetería de George y éste le ofrece devolverle su cuaderno si trabaja para él. ¿Será este el momento en que Hugo esté cada vez más cerca de resolver el misterio del autómata y entender la obsesión de su padre con este aparato?

Raro resulta escuchar que Martin Scorsese, el mismo director tras clásicos como Taxi Driver, Toro Salvaje, Buenos Muchachos, Calles Peligrosas, El Color del Dinero, entre otras joyas, haya optado por una adaptación de una novela fantástica y familiar para volver a la pantalla, tras la frustrante La Isla Siniestra. Más raro todavía resulta descubrir que esta película fue estrenada también en 3D. Lo que no es raro es el resultado: La Invención de Hugo Cabret, adaptada de la novela de Brian Selznick, constituye uno de los grandes estrenos del año, algo que el cine de Scorsese venía sacando muy de vez en cuando la última década.

Lo que tampoco es raro, lamentablemente, es que la Academia le haya hecho la desconocida y haya premiado a un filme pretencioso y manipulador como El Artista, un filme hecho a la medida de la Academia, como mejor película.

Lo de siempre. La Academia reconociendo a ese alumno que le lleva manzanas todos los días y le limpia la solapa al salir y al entrar de la sala. Da lo mismo que haya alumnos académicamente mejores, la Academia favorece la gran mayoría de las veces a quien más le lleve el amén.

Pues por mí, y con perdón, ¡¡que a la Academia le den por el culo!!

Porque ¿que tiene El Artista que Hugo Cabret no tenga? Las dos tratan en el fondo de lo mismo: un tributo al cine mudo como el primer gran género cionematográfico. Un homenaje a la actividad cinematográfica en sus orígenes. Pero El Artista es francesa, en blanco y negro y con gente siempre sonriendo.

¡Así cualquiera!

Pero donde El Artista es pura fórmula, cliché y frases hechas para irse a la segura, Scorsese imprime a su filme una carga emocional tremenda y genuina. Scorsese, antes de realizador es un cinéfilo de tomo y lomo, un hombre que ama el cine por sobre todas las cosas y esa devoción es la que se plasma en el celuloide. Cariño por el cine, respeto y honor para sus fundadores.

Y es esa devoción, ese respeto, más la mano maestra de Scorsese como si fuera el de sus mejores tiempos, hacen que uno termine celebrando esta nueva entrega de Scorsese, aplaudiéndolo como director, puteando a la Academia y escupiendo en cada anuncio que uno ve de El Artista por las calles.

Y si usted es de quienes sospechan de una película protagonizada por niños (yo mismo soy uno de ellos), le digo que no se preocupe, ya que no se trata de un filme para la tarde del sábado con niños que cantan y pasean perritos. Gracias a Dios que no. Por el contrario, el desempeño de Asa Butterfield y una cada vez más ascendente Chloe Moretz es lo bastante sólido como para sostener gran parte de la historia sobre ellos…ni palidecer ante las tremendas actuaciones de monstruos como Ben Kingsley o Christopher Lee, en un papel pequeño pero que gracias al legendario Conde D., sobresale.

Y Sacha Baron-Cohen puede ser gracioso sin caer en el mal gusto.

Así es como una película sobre recuperar lo bueno del pasado y recobrar el tiempo perdido le sirve a un director actual para recordar él mismo y a nosotros quien es y porque lo queremos tanto. Y de paso, hacer justicia.

Porque muy bien le hizo al tío Marty este cambio de rubro que resultó sorprendente, descolocante, más no por eso desolador. Por el contrario, una movida soberbia con la que Scorsese no sólo lava gran parte de sus errores del pasado, sino que lo engrandece, y nos recuerda y confirma porque su filmografía es un pilar fundamental y un ramo obligatorio en el cine mundial.

Ya veremos pronto que película envejece mejor.

Si no la ha visto, no se desanime. En Amazon ya la puede encontrar en dvd y br, así que lueguito debería dejarse caer por aqui en esos formatos.

****

HUGO

Director: Martin Scorsese

Intérpretes: Asa Butterfield; Chloe Moretz; Ben Kingsley; Sacha Baron-Cohen; Christopher Lee; Helen McRoy; Jude Law; Emily Mortimer; Ray Winstone; Richard Griffiths; Frances de La Tour

Drama/Aventuras

2011

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

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