pasar por caja

A fines de 2010, ví una horenda película llamada CopOut, protagonizada por un pajerísimo e irreconocible Bruce Willis, acompañado de un afroamericano hipotéticamente gracioso llamado Tracey Morgan. Cruza fallida entre comedia y buddy movie policial, CopOut era un filme flojo, fome y con abundantes lugares comunes como para echarla al W.C. y eliminarla con soda caústica.

Nunca lo comenté, ni lo haré ahora, porque, muchos lo habrán pensado igual, aún no se me va el mal sabor de boca que me dejó el saber que el perpetrador de dicha bosta fue Kevin Smith.

¿Cómo era posible que el mismo gestor de filmes entrañables como Mallrats, Chasing Amy o Jersey Girl hubiese sido capaz de engendrar semejante porquería?

Me sentí traicionado por alguien a quien yo creía mi amigo, y por lo mismo, bloqueé a Smith de mi sistema por algún rato.

Pero como al final uno quiere a sus amigos incluso con sus errores y defectos, decidí hacer las paces con Smith, y aunque llegué a comprar en bluray dos de sus películas más mainstream (Dogma y Jay y Silent Bob Contraatacan) me pareciò màs reconciliador revisar su òpera prima de 1994, Clerks, seguida de su secuela de 2006, Clerks 2.

La primera de ellas nos presenta a Dante Hicks( Brian O’Halloran), un tipo como cualquier hijo de vecino, y trata sobre lo que le sucede en un día de trabajo en un minimarket, el mismo día libre en que debe cubrir a un compañero enfermo. Día en que le pasa de todo: discute con su novia, se entera que su ex novia está por casarse con un hijitodepapá, cancela su partido de hockey semanal, debe ir a un velorio, y más encima, debe soportar a su mejor amigo, Randall (Jeff Anderson), que “atiende” el videoclub de al lado, irresponsable, peleador y algo descerebrado, expero en sacar la vuelta por más de media hora cada cinco minutos. Ah, y tratar de corretear a Jay(Jason Mewes) y Silent Bob (el mismo Smith), dealers por opción, vagos por vocación.

Doce años después, cuando transcurre C2, Dante y Randall han dejado de atender el QuickStop luego de que éste se incendia, por un error de Randall, y se encuentran ocupados en un horrible local de comida rápida. Y mientras Randall pasa el día molestando a los clientes y al ingenuo, pero siempre empleado del mes, Elías (Trevor Ferhman), un adolescente tan cristiano como fan de los Transformers, Dante vive3 su último día antes de viajar con su novia Emma (Jennifer Schwalbach, esposa de Smith en la vida real), rumbo a Florida para casarse y entrar a un trabajo estable y bien pagado.

El drama es que Dante aún conserva muchas cosas que lo atan a su Nueva Jersey natal: sus amigos, hobbies, y Becky, su jefa (Rosario Dawson, como nunca la habían filmado y nos gustaría verla más seguido), cuya amistad va más allá del escalafón de personal. Y hasta Jay y Silent Bob, rehabilitados, ya no venden ni consumen, pero siguen tan jugosos como siempre.

Dante se debate entre amarrarse con una arpía que lo quiere moldear a su antojo a fin de tener un mejor pasar, o quedarse al tres y al cuatro, en un trabajo inconcebible para alguien de su edad, pero fiel a todo aquello que lo hace ser lo que es.

Las diferencias cinematográficas entre ambas películas son claras y obvias. La del ’94 fue hecha con el vuelto del pan. O algo así: Smith vendió lo que pudo y sacó cuanta tarjeta de crédito tuvo a su alcance para poder filmarla, pero donde no tenía recursos, tenía cojones, corazón, aprecio por los personajes y una tremenda fe en su historia, lo que le valió a Smith premios, nominaciones, reconocimiento y las puertas abiertas de par en par para hacer con la industria lo que se le diera la gana.

Por su parte, C2, más que una movida para seguir sacando provecho de una franquicia (entre ambas películas hubo una serie animada con la que sucedió poco y nada), resulta ser un gustito que se dio su ahora consagrado director, dueño de un nombre y un espacio en la industria, sólo porque puede hacerlo, y cerrando definitivamente el ciclo del Askewverse(por mucho que Smith lo haya dado por cerrado en Jay y Silent Bob…considero que C2 es un cierre más idóneo) que permitió además a Smith cumplir una promesa: si Jason Mewes dejaba las drogas, hacía este filme.

Se ha acusado a Smtih de todo: crear un cine básico, lleno de humor de camarín, burdo, con excesivas referencias a lo más bajo de la cultura basura estadounidenses, personajes limítrofes y misóginos. Todo eso puede que sea verdad y Smith no se da la molestia de desmentirlo o ir a la defensiva. Y uno lo entiende, pues sus personajes y argumentos van más allá de eso. En el fondo, se trata de tipos que sólo quieren sobrevivir, llegar al final del día y compartir lo que adoran, lo que los define, con quien más aman.

Como uno.

Como todos.

*Tanto Clerks como Clerks 2, así como la serie animada están disponibles en amazon, en dvd y bluray, destacando una edición especial por los 15 años de la primera en BR, así como Clerks X, el dvd doble lanzado para el décimo aniversario de la misma. Eso, por si quedaron metidos.

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