nada de penoso

¿Cuánto puede cambiar la vida en un año? Para Javier Fernández(Ariel Levy) eso es relativo. Si, por un lado se ha convertido en el publicista estrella de una importante agencia, lo que le ha permitido reducir, de a poco, su gigantesca deuda bancaria. Pero por otro lado, sigue viviendo con su madre, Patricia (Claudia Celedón) y el nuevo marido de ésta, Rafael (Ramón Llao), complicándose mutuamente la existencia.

Y aunque lleva varios meses de relación con su novia Angela (Andrea Velasco), ésta no va para ningún lado, principalmente por el nulo interés de Javier en tomarse más en serio las cosas.

Paralelamente, Javier recibe de su jefe una comisión muy especial: guiar a una alumna en práctica que es nada menos que su propia hija, Lucía (Lorena Izzo) quien de inmediato queda obsesionada con Javier, justo cuando las cosas con Angela comienzan a complicarse…

Pese a quien le pese, López la hizo de nuevo.

Un maestro del marketing fílmico como no hay otro en Chile, si el año pasado sacó provecho de una polémica artificial sobre sus chistes contra las minorías para hacer de Que Pena Tu Vida la película chilena más taquillera del 2010, hoy ha echado mano de una pataleta de niños chicos de un insignificante sector de la cinefilia (ver nota aparte) para lograr un muy buen fin de semana de estreno para su más reciente filme, Que Pena Tu Boda

(Al punto de hacer que @Alexa_Wolf y yo interrumpiéramos nuestras minivacaciones en Viña del Mar para correr al cine y verla).

Y, sinceramente, da gusto que le vaya bien, no sólo porque les calla la boca a algunos pelmazos, sino porque de veras agrada que sintonice bien esta historia con el público, revelando que tras ella hay un trabajo bien hecho, mejor incluso que el anterior.

Si Nicolás López fuese el director que sus detractores (detractroles?)dicen que es, le hubiera bastado con tomar QPTV, cambiar un par de audios, y ya. Pero no, en una movida inédita en la industria cinematográfica nacional reciente, presenta una secuela que comenzó a escribir y rodar ni bien la primera salió de cartelera. Troleen lo que quieran, los desafío, pero si algo sabe López mejor que nadie, es optimizar los recursos fílmicos, al punto de tener lista una película en menos de ocho meses. No es que no se pueda, pero no siempre funciona. Y digámoslo, QPTB funciona bien, superando en más de un aspecto a su predecesora.

QPTB es a todas luces un avance en la carrera de López como director. Si bien mantiene el humor de camarín que lo ha rodeado a lo largo de su filmografía, así como su premisa fundamental: chico conoce a chica y quiere quedarse junto a ella, propone una innovación: la irrupción de una situación dolorosa (que aquí no revelaremos, la idea es que vaya al cine), que sólo complica aún más la vida de sus protagonistas.

Pero no se asuste, la película en ningún minuto se convierte en una tragedia griega. QPTB nunca pierde su vocación de comedia (imposible cuando el tema principal de su soundtrack es Mueve Mueve), pero tratándose de una cinta donde tema principal es la madurez, la secuencia en cuestión resulta necesaria. Por lo demás, cualquier espectador con dos dedos de frente entiende que QPTB no pierde su vocación cómica.

Es esa capacidad de introducir elementos más bien profundos en una comedia sin que ésta pierda su calidad de tal, sino que por el contrario, poniéndole un valor agregado, es el mérito de López, clara señal de su madurez como realizador. Si, uno queda en standby por un buen tramo de la película, pero no se encogen las tripas ni dan ganas de salir de la sala y tirarte al vacío,sino de quedarte hasta el final. López no sólo es un gran vendedor que convence a cualquiera de comprar su producto, sino que además se asegura de que éste sea un producto de buena calidad, más allá del envase. Por cierto, la impecable fotografía hace que Santiago se vea como la ciudad increíble que puede y debe llegar a ser.

Tanto así que hasta sus mismos detractores han tenido que tragarse su orgullo y reconocer las virtudes de QPTB. Si hasta su argumento de que López es clasista ha quedado obsoleto. Sobre todo con sus chistes al sector ABC1, que no queda muy bien parado que digamos.

Bien parado queda, en cambio, el muy buen cásting, partiendo por el ya habitual Ariel Levy y Andrea Velasco, presentando una química evidente entre sí a la hora de dar vida a la dispareja pareja principal. Otro tanto logran Claudia Celedón y Ramón Llao, la disparatada pareja que forma la familia nuclear de Javier. La debutante Lorena Izzo supera su primera incursión en cine con creces, ya que al final del día su personaje termina por ser odiado, así que cumple lo que se le pide. Pero es el Barman, notablemente encarnado por otro habitual de López, Nicolás Martínez, quien se roba, con justicia, los mejores momentos del filme, haciendo gala de una comicidad enorme, pero a la vez despachando algunas claves para la resolución de la historia.

Y como buen filme lopeziano, son abundantes los cameos o easter-eggs. Por ahi encontramos personajes como Felipe Avello, Nicolás Copano, los Power Peralta, entre otros personajes y/o objetos que cada espectador debe saber encontrar, haciendo más entretenida la experiencia.

Curioso, en un año en que el cine chileno ha tenido menor presencia en salas, lo que ha llegado a ser exhibido en cines ha resultado ser, en la mayoría de los casos, títulos de buena factura y con muy buena taquilla, proporción que por inversa que sea, constituye señal de buena salud. Y nos da gusto que Que Pena Tu Boda sea parte de ello.

***3/4

QUE PENA TU BODA

Director: Nicolás López

Intérpretes: Ariel Levy; Andrea Velasco; Lorena Izzo; Claudia Celedón: Ramón Llao; Nicolás Martínez; Willy Semler; Paz Bascuñán; Ignacia Allamand; Liliana Ross; Julio Jung; José Martínez; Pablo Zúñiga; Alison Mandel; Felipe Avello

Comedia

2011

fretamalt@hotmail.com fjretamalt@gmail.com @panchocinepata @Alexa_Wolf

danger girl

Desde su más tierna infancia, Hanna Heller(Saoirse Ronan), de 16 años, ha vivido con su padre Erik (Eric Bana) en los fríos bosques de Finlandia, quien la ha entrenado en las más diversas técnicas de defensa, caza y combate, además de enseñarle distintos idiomas e historias que deberá contar la niña, cuando sea necesario hacerlo, así como un dispositivo que deberá accionar de la misma forma.

Al mismo tiempo, en un cuartel de la CIA, la agente Marissa Wagler(Cate Blanchett) ha recopilado información valiosa acerca de Erik, de su pasado como agente de la organización y de su huida de la misma tras la cancelación de una compleja operación años atrás. Wagler descubre la localización de Erik y envía a una tropa de elite a Finlandia, y aunque éste ha huido, captura a Hanna.

Tras ser interrogada brevemente, Hanna consigue escapar luego de asesinar con sus propias manos a algunos efectivos, para encontrarse pronto en medio de la nada, en pleno desierto de Marruecos. Haciendo uso de sus conocimientos, Hanna viajará a través del desierto, España y finalmente Alemania para huir de Wagler y sus hombres, y al mismo tiempo conocer el mundo por primera vez en su vida…

Los europeos tienen una manera muy propia de hacer cine de acción, distinta de la hollywoodense, en el sentido de que hay menos testosterona, menos escenas de explosiones, menos situaciones como-loh-hombreh quizás, pero con más seso y no por eso menos vértigo. Este tipo de cine de acción y de lucha cuerpo a cuerpo puede que tenga aburrido al fanático del formato más tradicional, y puede que el formato se haya repetido, pero lo cierto es que sigue dando frutos y gozando de buena salud.

El más reciente ejemplo de ello es Hanna, coproducción germano-estadounidense que nos pone en escena a una adolescente entrenada desde la cuna como una máquina de matar, y aunque sea capaz de despacharse a dos agentes de elite con sólo apretarles el cuello, en el fondo sigue siendo una niña, con inquietudes, sentimientos y ganas de salir al mundo. Suena mamón, OK, pero la idea no es mala, y si se trabaja bien, funciona bien.

Y el director Joe Wright, un realizador nada del otro mundo, pero correcto y cumplidor, hace que la cosa funcione bien, con agilidad y precisión. Cumple con un requisito fundamental, que la historia fluya y el tiempo se haga más corto. Y siempre sostengo lo mismo, si viendo una película de acción el tiempo corre rápido, bien, pero si se demora una eternidad, mal, que pase la siguiente. No es el caso de Hanna, por cierto, y uno lo agradece.

Ayuda la muy buena banda sonora a cargo de los Chemical Brothers (aunque sé que apoyarse de una banda electrónica es uno de los factores que llevan a desconfiar de este tipo de cine de acción) y un puñado de buenas actuaciones. Saoirse Ronan (lo único que evitó que The lovely Bones se fuera al carajo) cumple en un género en el que uno lo menos que espera es ver una niñita rubia de ojos azules que debería estar cantando y bailando con sus compañeritas de curso en pijamapartys. No, su mirada, sus gestos, y acciones en la piel de Hanna realmente intimidan. De Cate Blanchett sabemos que esperar siempre, y lo cumple. Además que en esta oportunidad se ve bastante atractiva (lo es, pero tiene esa enferma manía por verse cada vez más fea en cada película, así que se agradece que se produzca de vez en cuando). La cosa falla con Eric Bana quien, pese a su importancia en la trama, poco aporta.

Detalles más, detalles menos, lo cierto es que Hanna funciona bastante bien, se deja ver y se disfruta. Igual hubiera resultado en pantalla gigante a la que, que cree ud., ya no llegó.

***

HANNA

Director: Joe Wright

Intérpretes: Saoirse Ronan; Cate Blanchett; Eric Bana; Olivia Williams: Jason Flemyng; Tom Hollander

Acción

2011

fretamalt@hotmail.com fjretamalt@gmail.com @panchocinepata