la mansión siniestra

En 1981, la sureña  comunidad de Salisbury fue sacudida totalmente con la muerte del pequeño Pablito Clausen, hijo menor de una de las tantas familias evangélicas de la ciudad, devastada con el fallecimiento del niño, especialmente sus compañeros del colegio, Juan José Birchmeyer, Pércival Guidoti, Emilia Geeregat, Guillermo Geissbuller, mejor conocido como El Ojo, y Martín Martinic. Todos ellos, que compartieron muchas horas de juego junto a Pablito, y supieron de esos pequeños seres que lo visitaban noche a noche, insisten en creer que hay algo oscuro en la muerte de su amigo, así como en la vieja y antigua mansión Berkoff.

Treinta años después, Martín Martinic, alguna vez un popular actor de teleseries, ha regresado a Salisbury, y nuevamente es la muerte lo que une al grupo de amigos. Esta vez, la de Juan José Birchmeyer, su amigo de la infancia, dejando una viuda, Emilia Geeregat, la mujer que amó desde siempre.

Martinic regresa a un pueblo olvidado, infestado de ratas y donde los animales desaparecen sin rastro, alejado en el tiempo y en el espacio. Un lugar donde un manto oscuro cubre a sus habitantes  bajo las tinieblas, el miedo…y el horror de Berkoff..

 

Aclaro inmediatamente. Conozco a Francisco Ortega, he compartido con él personalmente, hemos sostenido diálogos por twitter y si nos hubieramos conocido antes, seguro seríamos muy buenos amigos. Hago esta aclaración porque sé que no va a faltar el reseñeitroll que diga que me gustó El Horror de Berkoff (Forja,2011) porque Ortega y yo somos conocidos.

Y que tanta cosa, si de hecho me gustó. Y mucho.

Tanto,que me atrevería a hablar, sin temor a las malas lenguas, que este es el año de Ortega. Es decir, cuando de dos novelas que ha publicado este año, las dos resultan sorprendentemente buenas (ya lo hizo hace un par de meses con la gráfica, 1899, ver columna), y  aún viniendo una tercera en camino, ¿qué más se puede decir?

Muy influenciado por autores como H.P. Lovecraft o Stephen King (especialmente en novelas como El Misterio de Salem’s Lot), a quienes los personajes de Berkoff hacen alusión expresa a lo largo de la novela, Ortega nos presenta una historia donde el terror es elemento principal, como pocas veces se da en nuestra literatura. Pero más allá del miedo a los fantasmas y otras criaturas de la noche, el miedo que se intenta transmitir a la novela es otro. Los fantasmas no son sólo criaturas ectoplasmáticas que salen de las casas embrujadas, y en el caso de Berkoff son apenas la fachada de un temor mayor. El miedo al pasado, a los fantasmas que se vuelven cadenas que nos atan a él y a aquellos hechos que forman parte de él y que no somos capaces de superar. Eso es lo que le sucede a Martín Martinic, a Pércival, a Emilia, en fin. Ninguno de ellos ha sido capaz de romper con esa historia, y por lo mismo ninguno ha logrado su realización personal. Todos han buscado escapar de su pasado, en vez de enfrentarlo. Y no es casualidad que sea a través de Martín, el único que pudo “alejarse” de Salisbury que se narre esta historia. No importa cuán lejos estés, tus fantasmas siempre te van a alcanzar hasta que luches con ellos. Cuando uno entiende que éste es el verdadero motivo de la novela, se da cuenta que está contemplando una obra mayor.

Francisco Ortega es miembro de una generación privilegiada dentro de las letras nacionales, que ha destacado por salirse de sus tópicos habituales, como hemos analizado anteriormente en sus colaboraciones con Ucronía Chile, junto a Jorge Baradit, Alvaro Bisama y Mike Wilson, sólo por nombrar a su entorno más próximo. Así, al menos en la literatura se está marcando una tendencia que este país en más de un tema está necesitando: caras nuevas. Conforme, puede que no sean caras tan nuevas, y que lleven años funcionando silenciosamente, pero descubrir que su obra está alcanzando niveles masivos, y todo el aire fresco que ello conlleva, reconforta.

Por eso mismo, no es para nada exagerado afirmar que El Horror de Berkoff es, por lejos, una de las mejores novelas lanzadas este 2011, sino la más. Recomendable…e imprescindible.

igual, tremendo que tu novela esté puesta junto a una de Stephen King, no?

 fretamalt@hotmail.com  fjretamalt@gmail.com twitter.com/panchocinepata

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