que pena tus mañas

Todo partió ayer con el comunicado firmado por un grupo de críticos de cine (minoritario, en todo caso) repudiando a Nicolás López por su decisión de no haber organizado una función de prensa de su película Que Pena Tu Boda. Palos iban, palos venían, y bastó que metiera la cuchara yo por tuiter para que el palo me llegara a mi.

“Para ser pasteles con menos rating que Piñera, puta que salieron llorones los críticos”

Fue así como me llegaron palos de @drmalo y @cristóbalmarín, a quienes alguna vez les tuve respeto. Lo que es no cachar nada. Tai perdido. Me dijeron.

Fíjense que, modestia aparte, de cine sé mucho, y de los géneros más diversos, con la salvedad de que yo no gano plata ni me hacen regalos por esto, más bien al revés. Y no estoy nada de perdido: ¿para que quieren que les haga una función de prensa, gratis y con agasajo, para que después igual hagan mierda la película? Y ni siquiera porque la película sea mala. Además, si fueran tan influyentes, imprescindibles como se dicen ser, ¿por qué el año pasado Que Pena Tu Vida, siendo calificada de mala, pésima, horrible, infumable como dijo el pelmazo del Polo Muñoz, llevó cien mil espectadores igual al cine?

Al único que yo conozco que aún le hace caso a los críticos es al dealer que vende en la feria de los domingos (sí, veo dvds cuneteros…y bajo cosas también. El que no tenga pecado, arroje la primera piedra, además las que más me gustan siempre termino comprándolas originales. O en bluray incluso) y para saber precisamente lo que NO debo ver.

Sé que suena contradictorio viniendo de una persona que mantiene un blog de cine. Pero no es tan así.

Cada cual puede opinar lo que quiera de una película, encontrarla buena, mala, adorarla o hacerla pebre…eso es un derecho humano. Lo terrorífico aqui es que ignoramos en qué minuto el crítico se pone fanfarrón, exige privilegios y a sentirse superior al resto.

Cuando un crítico se empieza a tomar cada película como una cuestión personal, a verse a sí mismo como una pieza fundamental en el engranaje cinematográfico, sin la cual éste se va a las pailas, a encontrar tonto al público, a sentirse dueño de la verdad y que por lo mismo merecen que se les rinde ofrendas, estamos mal.

Siempre he dicho que el gran problema del cineasta chileno, más allá de tocar siempre los mismos temas, es ser incapaz de hacer obras que conecten con el espectador. Ahora parece que, siendo tan chico el medio local, que los críticos tienen ahora ese problema.

Porque se les olvida una verdad innegable: el crítico es simplemente un nexo entre obra y espectador. Un elemento que sugiere al espectador si la obra en cuestión vale o no la pena. Alguien que le dice al hijo del vecino si serán compensadas las lucas que va a gastar en la entrada al cine, en el disco, en amazon.

Se supone que el crítico llegó a serlo porque amaba el cine, la música, el libro. Y busca transmitir ese sentimiento a otros para compartirlo.

El crítico opina. Sugiere. Nada más. En ningún caso impone, prohíbe u obliga. Cuando eso pasa, dedíquese a otra cosa.

¿Se olvidan acaso de Anton Ego? Bien podrían darle una repasada a su monólogo al final de Ratatouille, está en Youtube y lo he citado por ahí en este mismo blog.

“Pero la amarga verdad que debemos enfrentar es que una obra puede ser más significativa de lo que nuestra opinión pueda tener”

No se olviden tampoco de don Héctor Soto, quien aparte de ser un gran crítico, quizás el mejor crítico que hemos tenido jamás, que nunca fue a una función de prensa, sino que veía las películas luego de su estreno, pagando su entrada. Y tampoco era de despostar obras en forma descriteriada, ni de cobrarse favores o revanchas con directores o realizadores.

Así que, amigos críticos, vamos bajándonos un poquito del Olimpo, a ser más humildes, a disfrutar más, a exigir menos prerrogativas y a dejar de morder la mano de quien les da de comer, miren que esa nube en la que están echados, gotea.

Pero bueno, estamos en el país donde una ministro de estado califica de inhumanos a los niños Down. Donde un alcalde maneja su comuna como patrón de fundo. Donde otro amenaza con cancelar un concierto sólo para hacerse conocido. Donde un gobierno dice NO a todo y acusa a otros de intransigencia. Sólo otra de esas cosas que sólo pasan en Chile.

Y sí, claro que iré a ver Que Pena Tu Boda. Y muy posiblemente me guste.

El discurso completo de Ego, reseñado aqui:

https://lobocinepata.wordpress.com/2010/07/15/cuestion-de-ego/

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