adelante, pasa no más

Principios de los 80. Un detective (Elias Koteas) visita un hospital para interrogar a un interno recién ingresado, carbonizado con ácido. Segundos después, el paciente se ha lanzado por la ventana, muriendo al golpearse contra la nieve, tras haber dejado una nota de disculpas.

Algunos días antes, un retraído adolescente llamado Owen(Kodi Smith-McPhee) vive junto a su madre en un sector obrero de Nuevo Mexico. Sobreprotegido por su progenitora, y sin amigos con quien rodearse, Owen es blanco permanente del acoso de los matones del curso e incluso del resto del colegio.

Cierta noche, mientras pasea por la nevada plaza vecina a su departamento, observa la llegada de nuevos vecinos y mira intrigado cuando el que parece ser el dueño de casa (Richard Jenkins), tapia las ventanas del departamento, en especial el baño y la cocina.

Algunas noches después, en otro de sus paseos nocturnos, conoce a una chica de su misma edad, Abby (Chloe Grace Moretz), tan pálida y solitaria como él. Abby en principio rechaza la amistad de Owen, aunque con el paso de los días lentamente va ganandose su confianza.

Por esos mismos días, la policía ha advertido a la comunidad evitar circular de noche por la ciudad, ya que anda suelto un asesino en serie que ha cobrado la vida de dos jóvenes, ex estudiantes del mismo colegio de Owen, crímenes que sucedieron casi al mismo tiempo desde la llegada al barrio de Abby, quien nunca ha sido vista a la luz del día.

Comentaba yo hace un par de años atrás, a propósito de la cinta sueca Let The Right One In (que finalmente sí llegó a cines chilenos, pero por pocos días y en pocas salas, y con un horrendo título en español -Criatura de la Noche) y me cito textual:

“Que en Hollywood hayan comprado los derechos para hacer el remake de rigor (que seguro será una bosta, hay que asumirlo) algo debe significar”

Subrayo la frase para destacar que estaba yo equivocado. Si, por regla general los remakes gringos de notables filmes de otras latitudes terminan yéndose derechito por el WC, pero Déjame Entrar es la excepción a la regla y cumple varias reivindicaciones.

Reivindica al cine estadounidense. No siempre es una máquina destructora de joyas extranjeras por unos dólares más. De 100 remakes que hacen los gringos a la gringa, que uno resulte es esperanzador. O menos frustrante al menos.

Reivindica el cine de terror y a los vampiros. Hace unos días pasé por un mall y vi unas muñecas tipo Barbie llamadas Monster High y ahí pensé: “Bela, Boris, Peter, retuérzanse en sus criptas…que con los vampiros emo y temerosos de Dios de Twilight les pareció poco?”. Luego de este filme, respiré aliviado. Los vampiros no han muerto. Y si bien se echa de menos esa tensión sexual propia del género (vamos, los protagonistas aún son niños), reconozcamos que Déjame Entrar tiene toda la sangre que ningún Cullen tendrá jamás.

Poniendo las dos películas, el original y el remake, en perspectiva, lo cierto es que la versión estadounidense, sin ser una maravilla, sale bien parada del entuerto, ya que no sólo es bastante leal y respetuosa de su matriz, sino que, para cualquier espectador que no haya visto la primera versión, ésta adaptación le va a gustar.

La mano de Matt Reeves, quien ya se había despachado la notable Cloverfield(2008) se ajusta con bastante comodidad al filme, y se nota, pues maneja los tiempos, las acciones, sin salirse del ritmo de narración, esencialmente pausado, pero poniendo el acelerador cuando tiene que hacerlo. En su punto. Con ayuda de una lograda fotografía y la música del cada vez más presente Michael Giaccino, y un puñado de buenas actuaciones, destacando los niños Kodi Smith-McPhee y Chloe Grace Moretz (la nueva Jodie Foster/Natalie Portman/Emma Watson, es decir, la nueva cabra chica con talento y no porque cante, baile y acaricie cachorritos, sino por hacer personajes muy brígidos…que, ya se olvidaron de HitGirl?). La química entre ambos púberes, aún a tan temprana edad, es total y uno les compra absolutamente.

Da gusto ver filmes así. Da gusto que estos filmes sean gringos y le tapen la boca a los pelmazos intelectualoides de siempre. Da gusto ver vampiros que se quemen con el sol, duerman durante el día, y se deformen al chupar sangre. Pero no da gusto que estos filmes no lleguen a las salas y si lo haga la última de Selena Gómez. Siempre tiene que haber un aguafiestas.

***1/4

LET ME IN

Director: Matt Reeves

Intérpretes: Kodi Smith-McPhee; Chloe Grace Moretz; Richard Jenkins; Cara Buono; Elias Koteas

Terror/Suspenso/Drama

2010

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