asunto de justicia

Seguro que van a salir algunos trolles medio izquierdosos pseudoprogresistas que reclamen.
 
Comprendo, el tipo es un reconocido simpatizante de derecha. Fue por ese sector que postuló a la presidencia del Perú en 1990, siendo derrotado por Alberto Fujimori (y caya que lo lamentaron después los incaicos), ha apoyado a José María Aznar y el año pasado dejó clara su preferencia por Piñera en una visita a Chile.

Pero nadie es perfecto, y los escritores no son la excepción (es más, este detalle es prácticamente un requisito de la profesión literaria). Lo cierto es que Mario Vargas Llosa, a lo largo de una carrera iniciada a mediados de los ’50, dedicada a la narrativa, ensayo, crónica, dramaturgia y guión, se ha convertido, con justicia en pieza fundamental de la literatura hispanoamericana, un imprescindible a la hora de hablar del tema.

Pues parece que la Academia por fin se dio cuenta de ello, y hoy 7 de octubre de 2010, tras años de postergaciones, el autor de obras cumbres como La Ciudad y los Perros, Pantaleón y Las Visitadoras, Conversación en la Catedral, La tía Julia y el Escribidor, Quien mató a Palomino Moreno, Los Cuadernos de don Rigoberto,entre otros fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

Lo cierto es que la sensación que se genera es que se ha hecho justicia. Uno a estas alturas ya pensaba, bueh, que tanto con el Nobel, si tiene tantos otros reconocimientos más, y que creía que ya no iba a pasar (cuando era postergado por galardonados que conocen muy bien en su barrio), especialmente cuando en la quina iban figuras de la talla de Haruki Murakami o Cormac McCarthy.

Pero lo único predecible de la vida es que es impredecible. Y así cuando uno menos lo espera las cosas suceden. Y así es como Varguitas, por fin fue premiado. Por su obra, su influencia (pregúntenle a Fuguet, a Paz Soldán, a Roncagiolo) y sobre todo su paciencia. Aunque alguien capaz de escribir algo como La Ciudad y Los Perros, Los Cachorros y Los Jefes, aunque después no haya hecho nada más, merece ser reconocido.

Ya era hora.

 

 

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picadillos a los 60

El dos de octubre de 1950, y tras pasar varios años dibujando caricaturas para pequeños medios regionales, el dibujante Charles M. Shulz publicó en un diaro de Nueva York, una tira cómica protagonizada por una pandilla de niños de aquellas que podemos encontrar en cualquier lugar, encabezada por el niño más perdedor de todos los tiempos, Charlie Brown, y el perro más inteligente y polifuncional del mundo, Snoopy. La tira abarcaba desde temas mundanos para todo niño, como las tareas, el colegio, la pichanga de todas las tardes (en su caso, con beisbol y futbol americano) hasta opiniones sobre la situación mundial y asuntos totalmente existencialistas. Había nacido PEANUTS, tira que a los pocos años se había convertido en un fenómeno de la cultura de masas, al aparecer en programas y cortos animados, merchandising, tomos recopilatorios, publicidad, libros educativos, tarjetas de saludo y un cuanto hay. Tanto, que Charlie Brown y Snoopy llegaron a subir al Apollo 10 como mascotas y no son pocas las revistas de actualidad que los han puesto en su portada (Time, Newsweek).

Con una trama bastante simple, estos chistes diarios de dos a tres viñetas y dominicales a página completa, en un universo donde los adultos no tienen cabida (sólo sabíamos de ellos por un indescifrable murmullo que con el tiempo se convirtió en un clásico), donde Charlie Brown nunca reune el valor suficiente para dirigirse a su deseada niñita colorina; donde Lucy mata el tiempo moviéndole la pelota a Charlie Brown antes que éste consiga patearla; donde Linus no se despega de su mantita ni para dormir; donde Schroeder toca el piano como los dioses, aun cuando es un teclado de juguete, y donde un perro de jardín puede ser el mejor amigo de un pájaro, piloto de guerra, novelista, musico y beisbolista, Peanuts es por lejos uno de los momentos más altos del cómic estadounidense, imitado, idolatrado, y venerado, que siguió su senda de éxito hasta 2000, a la muerte de su creador.

En su testamento, Shulz dispuso que a su muerte se dejara de producir material nuevo de sus personajes, lo que por un lado nos ha privado de su obra, limitándonos a las reediciones. Pero, por otro, nos ha salvado de esas horrorosas adaptaciones que cada tanto se le ocurren a Hollywood y ha salvado a Peanuts de una muerte segura y dolorosa.

Salud entonces por Charlie Brown y su pandilla. Seis décadas después, traducidos a todos los idiomas conocidos, y con miles de fans por el mundo, estos picadillos no piensan acabarse.

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dejar ver, no dejar ver

Una importante editorial londinense ha contratado a un popular ‘escritor fantasma'(Ewan McGregor) para corregir y organizar las memorias del ex primer ministro Adam Lang (Pierce Brosnan) luego de que su anterior biógrafo apareciese muerto en la costa estadounidense. Pese a no simpatizar con el político, el escritor viaja a Estados Unidos, y se reúne con Lang en su casa de descanso en Martha’s Vineyard, lugar donde es recibido por Amelia(Kim Catrall), asistente personal de Lang, y por Ruth(Olivia Wilde), la mujer del político.

Mientras examina el borrador de Lang, el escritor descubre hechos, nombres y detalles que no cuadran con lo que Lang le ha contado en persona, así como las circunstancias de la muerte de Michael McAra, su antecesor, deceso que parecía un accidente, o al menos así se hizo creer.

La acusación de un ex ministro de Lang, quien lo denuncia por crimenes de guerra y terrorismo de estado, convence al escritor de que Lang oculta más de lo que debería, y revisando las pertenencias de McAra, descubre que estas acusaciones y la muerte del escritor son hechos más relacionados de lo que imagina…

Ustedes creen que las celebridades escriben por sí mismos sus autobiografías? o que algunos de los principales y más mediáticos autores de bestsellers del mundo escriben por sí mismos? no se dejen engañar. Un gran porcentaje de estos autores, generalmente aquellos inflados por la publicidad de los cuales se les conoce poca obra fuera de sus grandes hits, en realidad tienen un par de ideas al aire y las encargan a otro escritor, conocido como escritor fantasma, para que las lleve al papel, a cambio de un respetable porcentaje.

Esa es la idea que ronda por la última presentación de Roman Polanski, el afamado director que tiene prohibida la entrada a EEUU luego de un bullado caso jamás acreditado de violación a una menor de edad durante los 70 y que el año pasado las vio muy negras al ser detenido en Suiza, reviviendo el viejo mito de la maldición de Polanski. Como quiera que sea su vida personal, lo cierto es que en lo fílmico, esta lejanía de Hollywood le ha hecho muy bien, ya que puede filmar lo que quiera, como quiera y, por su prestigiosa carrera en el pasado, cuenta con los recursos que quiera.

Así llega a esta novela de Robert Harris, acerca del poder, a través de un personaje inspirado en Tony Blair y en la gestiones por las que terminó apoyando la intervención estadounidense en Irak. Apuesta arriesgada si pensamos que Polanski viene saliendo por los pelos de un lío diplomático-judicial, pero que le acomoda bastante bien, por cuanto es un maestro que sabe muy bien como manejar esta historia de intrigas políticas, mostrándose muy lúcido en la dirección y en la escritura del guión, junto al propio Harris.

Sacando un gran provecho de las locaciones y del talento del dúo protagónico, especialmente un Ewan Mc Gregor que hace tiempo no se le veía tan bien, lo mismo podríamos decir de Brosnan y de Kim Catrall, que fuera del universo S&TC no se ahoga ni se extravía. De Olivia Wilde, nada que decir, ya nos ha demostrado su talento en reiteradas ocasiones y ésta no es la excepción. Y lo mismo con el resto del cast, todos actores cual más o cual menos relevante.

La cinta se disfruta, se pasa rápido, pero sin descuidar el factor intriga. Por lo tanto, no es necesario ser un erudito salido de novela de Dan Brown (mesh, otro al que acusan frecuentemente de utilizar escritores fantasma), de modo que cualquier espectador con dedo y medio de frente puede pasar un buen rato con El Escritor Oculto. No será la mejor película del año como la han tratado de hacer pasar, pero si se instala con justicia entre las 5 mejores. Tarde, pero el panorama 2010 comienza a mejorar al fin.

 

***3/4

THE GHOST WRITER

Director: Roman Polanski

Interpretes: Ewan McGregor; Pierce Brosnan; Olivia Wide: Kim Catrall; Tom Wilkinson; Timothy Hutton; Eli Wallach; Jim Belushi

Drama/Suspenso

2010

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