el actuario

Benjamín Espósito (Ricardo Darín) es un funcionario del Poder Judicial argentino. En 1974, se le asigna la investigación del crimen de una joven brutalmente asesinada en su casa, en un sector residencial de Buenos Aires. Devastado tras la entrevista de rigor con el cónyuge de la víctima, Ricardo Morales(Pablo Rago), Espósito toma la causa a investigar como suya y de la mano de Sandoval(Guillermo Francella), un funcionario alcohólico e irresponsable, pero leal, comienza a reunir antecedentes para esclarecer el crimen.

En 1999, y poco después de jubilar, Espósito comienza el borrador de una novela inspirada en el crimen, y comienza a recordar hechos como las difíciles relaciones entre él y la secretaria de su juzgado, Irene Menendez-Hastings(Soledad Villamil), con sus superiores y con los organismos vinculantes entre éste y el poder ejecutivo, involucrado quizás demasiado en las labores judiciales…

Una por otra, si bien los fans del cine blockbusters nos llevamos una decepción del porte de un buque cuando la buena-pero-nunca-tanto The Hurt Locker le ganó el Oscar a Avatar, los talibanes-llorones que viven por y para el cine arte salieron con los crespos hechos cuando The White Ribbon, la mejor película del 2009 según los pseudointelectuales-ama-el-cine-arte-del-Normandie como decían Los Prisioneros, se fue de perdedora frente a El Secreto de sus Ojos, cinta argentina que de todos modos ya había tenido un muy buen pasar en festivales, aunque menos rimbonbante que la sobrevalorada cinta de Michael Haneke.

Me llamó la atención la sinopsis, partamos por ahi, de hecho yo también trabajo en el Poder Judicial, así que fue por ese lado que conecté inicialmente con el filme. Pero, por suerte, no es un filme sobre burócratas en retirada vencidos por el resentimiento, y aunque parte de la base de un crimen acaecido en una época políticamente complicada, por suerte no cae en el lugar común de asociarlo con las dictaduras que hubo a este lado del mundo. Es, como he dicho antes, cine latinoamericano que no parece cine latinoamericano…no al menos, según el canon que el hemisferio anglosajón define como tal. Lo que se agradece siempre, y si fue capaz de arrebatarle una estatuilla a un filme cuyo director podía hacer cualquier porqueria y se la iban a aplaudir igual (como hacen muchos realizadores de culto o de autor), es porque méritos tiene y de sobra.

Méritos como una historia atractiva, sobriamente narrada y estéticamente cuidada, de modo que las escenas más violentas del filme no por eso sean además chocantes o se coman al resto de la película. Un muy buen elenco encabezado por Ricardo Darín, a estas alturas uno de los nombres importantes del cine del cono sur, y con un Guillermo Francella irreconocible, muy lejano al resto de personajes picarescos que ha encarnado durante su vida.

Merecido el premio? yo creo que sí, más allá que le haya quitado el premio a un director que creía ir sobreseguro, y más allá del saludo de su director a Chile y de que Darín fuese uno de los cerebros del concierto solidario de hace algunas semanas. No, nada de cuestiones subjetivas ni chovinistas. Nada de eso. El Secreto de sus Ojos se llevó el premio por ser lo que es. Una muy buena película.

***1/2

El Secreto de sus Ojos

Director: Juan José Campanella

Intérpretes: Ricardo Darín; Soledad Villamil; Pablo Rago; Guillermo Francella

Drama/Suspenso

2009