sintonía azul

Es el año 3000.
Después de seis años congelado criogénicamente, el soldado Jake Sully (Sam Worthington), confinado a una silla de ruedas, es reclutado para viajar a la distante luna de Pandora, y ocupar el lugar de su fallecido hermano mellizo en una misión especial.

Apenas arriba a Pandora, Jake es puesto a disposición de la doctora Grace Augustine(Sigourney Weaver) quien le revela el objetivo de esta misión: introducirse en una compleja maquinaria que conectará su mente con un cuerpo creado genéticamente denominado Avatar, y de paso, introducirse en la comunidad de nativos del planeta, los Na’vi, conocer sus costumbres, e informar a sus superiores, el coronel Miles Quaritch(Stephen Lang) y el empresario Parker Selfridge(Giovanni Ribisi), y así poder planificar la conquista final de la luna. Jake accede, pues se le ha ofrecido una cantidad considerable de dinero, la posibilidad de operar sus extremidades y una vida mejor, además que en modalidad avatar puede volver a hacer cosas que no hacía, como por ejemplo, correr.

Durante una expedición, Jake tiene un pequeño desencuentro con la fauna salvaje de Pandora, extraviándose de su tropa. Aquella noche, es salvado de un ataque de estas fieras por una nativa, Neytiri(Zoe Saldana) quien le exige abandonar Pandora inmediatamente, pero a poco andar, apreciando una inusual conexión entre Jake y las fuerzas naturales de Pandora, decide presentar al forastero ante su tribu.

Fue a mediados de año, cuando su primer avance fue presentado en la ComiCon 2009, que Avatar comenzó a generar expectativas, las cuales fueron increscendo con el correr de los días. Tanto, que cada nuevo teaser, trailer o spot que se lanzaba era esperado con ansiedad. Confieso que tanto bombo me hizo desconfiar. No tanto de James Cameron, que sin estar entre mis directores favoritos reconozco que es un muy buen creador de mundos e historias (Terminator 1 y 2, Alien, hasta Titanic, que no me gustó, tiene sus momentos de lucidez), pero suele suceder que cuando las expectativas crecen de manera tan desaforada, el resultado final no siempre está a la misma altura. Además, tenía otras películas en carpeta que me tenían más angustiado por ver.
Así, aunque con menos desesperación que muchos, igual le tenía echado el ojo a Avatar, después de todo, estamos hablando de una superproducción, un megaevento cinematográfico de la mano de James Cameron, un tipo que por muchos CGIs y efectos y dólares involucrados, no se le nubla la vista y mantiene la capacidad de llevar sus obras a buen puerto. Es decir, un hacedor de superproducciones, de esas que se estrenan por montones cada año en el mundo (y que le producen urticaria a los críticos más tradicionales), pero que en el caso particular de Cameron, estas superproducciones no terminan finalmente en el WC, sino que en sitiales muy elevados. Con todos los excesos que una producción de este tipo suele tener, el resultado de Avatar es sobrecogedor (cosa que no se pudo decir de, por ejemplo, Transformers 2).

Y es que Cameron no sólo cumple en ofrecer un espectáculo visualmente atractivo, con la creación de un universo fantástico simplemente impresionante, como son los paisajes de Pandora y el entorno de los Na’vi y las criaturas que les rodean (que, por cierto, el que tenga la posibilidad de ver en 3D debe aprovecharlo… siempre que no sufra de vértigo o epilepsia), sino que además, se preocupa de poner esa visual al servicio de una historia no exenta de momentos emotivos, que plantea una reflexión respecto de la insaciable sed de poder y riquezas del ser humano, la cual puede alcanzar niveles peligrosos para todas las especies imaginables. Y sin dejar de lado la evolución personal de Jake, quien de a poco va dejando de lado sus motivaciones egoístas (recordemos que se involucra en la misión Avatar por unos dólares más para recuperarse físicamente y para reahbilitar su alicaído ego) en pro de un objetivo superior.

Es raro hablar de actuaciones cuando los personajes principales son unos gigantescos humanoides de piel azul generados por computador, pero el trabajo está tan bien hecho que uno cree absolutamente lo que está viendo y las emociones que experimentan. Uno sabe que Jake es un personaje en evolución y Neytiri una mujer valiente y arrojada, el tipo de heroínas que le gusta a Cameron. A nivel de actuaciones de carne y hueso, Sigourney Weaver cumple, como suele hacer, mientras que a Giovanni Ribisi dan ganas de pegarle un par de papes bien colocado y Stephen Lang consigue que el público odie a su personaje, Quaritch. Es decir, nivelamos hacia arriba.

Sin puntos bajos (o sea, los tiene, quizás uno que otro exceso visual y los 162 minutos que dura pueden ser demasiado para algunas personas, pero detalles que a la larga no afectan tanto) estamos claramente ante una producción que marca claras diferencias con otros filmes de su especie, y lo ponen, con justicia entre las cinco mejores del año que da sus últimos estertores. Y que James Cameron lo vaya analizando: queremos más Avatar. Con razón.
****

AVATAR

Director: James Cameron

Intérpetes: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Giovanni Ribisi, Stephen Lang, Michelle Rodriguez

Ciencia Ficción

2009

se viene la última pata de los Cinepata Awards: el TOP 10 del 2009. Y según mis cálculos, luego celebrando las primeras 300 entradas de este blog. Quien lo diría.

fretamalt@hotmail.com fjretamalt@gmail.com

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