recuerdos de verano

vaya, me puse a cachurear en archivos de tiempos pasados y que he dejado en el olvido y me encuentro con esta reseña de un libro que leí hace poco más de un año, cuando este blog comenzaba, tímidamente a tomar forma. La rescato entonces y publico para todos uds.

Conozco a María José Viera Gallo desde 1995, cuando leía en la Zona de Contacto su columna Anita Santelices, suerte de diario de vida de una chica de 17 años algo ingenua, algo santurrona y que en su primer año de universidad sale a conocer un mundo del cual, pese a haber estudiado tanto en el colegio, no tenía la menor idea. Con toda la ñoñez e inocencia del personaje, que no carreteaba, que iba cada domingo a Misa y que creia firmemente en el hacer el bien sin mirar a quien, era una columna adictiva y que te dejaba metido esperando el proximo capitulo.

Me reencontré con María José varias veces al leer una que otra columa suya en el Mercurio, en la misma Zona, en webs y hasta en TV, comentando cine en Plaza Italia (canal 2). He leído cuentos de ella que han aparecido en diversas antologías, y siempre me han gustado. Recuerdo particularmente Dejen la música a los niños; publicado en MP3; que versaba sobre las peripecias de un joven chileno en Londres, al ritmo de David Bowie. Poco a poco me voy enterando que María José estudió en Francia, Italia, y actualmente reside en Nueva York. Esta chica me podría llegar a gustar, pienso.

Asi es como me encuentro con una novela suya de 2006. Verano robado. Es la historia de Livia Spector, una chica de 17 años, recien salida de cuarto medio, que en su primer verano post colegio se ve obligada a quedarse sola en una enorme y semiabandonada propiedad de Ñuñoa, cuando su madre, quien desde que se unió a un grupo de filosofía y autoayuda que perdió la brújula, la dejase castigada sin vacaciones por algo que sucedió pocos días después de graduarse. Livia, acompañada sólo de su hermanastro menor, un skater llamado Dangil, se verá enfrentada a una difícil situación que bien la podría llevar a su autodestrucción.

Si algo hay que agradecerle a María José Viera Gallo es que se aleja del subgénero de la “literatura femenina”(ya saben, Marcela Serrano y todas sus secuaces que en vez de jugar bridge y pelar, escriben para pelar). Y nos encontramos con una novela amena, entretenida y de buen ritmo, que logra emocionar y, no me averguenza decirlo, sacar alguna que otra lágrima. Pero que te deja esa sensación de que la protagonista, si bien cae por un abismo, logra caer de pie. Y salir de él. Por cierto, si los libros tuvieran soundtrack, el de Verano Robado debiese ser genial: Shogun, Pánico, New Order, Joy Division…ufa! Quiero ese disco! (si existiera, claro)

Una excelente novela para leer en cualquier época del año, invierno o verano. Haganme caso, consulte en su biblioteca mas cercana, o derchamente cómpresela (en TXT la encuentra varios miles más económica que en los malls del libro). Se la recomiendo, y cuando me he equivocado con algun libro?

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