uno y los otros

Fue a propósito de algo que leí en somosblogs.cl (visítenla, se divertirán, y lo mejor es que está libre de trolls odia-todo-menos-dar-jugo) que vien a razonar sobre porqué me gusta, o me acostumbré y no me molesta, ir al cine solo.

Como lo leen. Solitario, sin más compañía que una bebida o un paquete de galletas(no me gusta el pop corn). Sé que para el espectador no cinéfilo habitual, no militante, que va al cine por tener algo que hacer un fin de semana, por lo general acompañado, puede parecer raro o enfermizo. Pero ni lo uno ni lo otro.

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Vamos por partes. El hombre, desde los griegos, es concebido como un animal social, gregario, y la mejor manera para que el hombre pueda lograr su bienestar o plenitud es dentro de una sociedad (no la única vía, por cierto, pero si la más eficaz). No puedo ni voy a desconocer ello. Tampoco le hago el quite a partir a un cine acompañado, sea en grupo o en pareja (cuando vuelva a creer en ciertas cosas como la posibilidad de tener una relación de pareja estable, claro), pero a la hoa de entrar a una sala, prefiero jugar singles.

Por algo bien simple: soy un convencido de que existe algo parecido a la intimidad entre la pantalla y uno, aun cuando la sala esté repleta de espectadores. Pasa por hacerse la idea de encontrarse frente a un amigo de confianza que tiene algo que contarme, lo que me hace sentir mucho más cómodo que yendo acompañado, y he llegado a creer que en este caso, no veo la película.

Ir al cine no es una actividad colectiva, como ir al estadio o a un megaevento, donde si bien todos sus asistentes tienen su propio mundo interior y una opinión personal de lo que ven, a la hora de los balances es una sola gran masa. En el cine no pasa lo mismo, sobre todo si pensamos que hay buenísimas películas que en total no sobrepasan los mil espectadores. Tampoco uno entra a una sala a hacer headbanging o corear cánticos de barrabrava. No, al cine se va a conocer una historia que alguien le quiso contar a quien la quisiera oír, y cuando a uno le cuentan algo, lo normal sería escuchar atenta y respetuosamente. Por eso mismo es que, dentro de la sala. aun cuando haya que reír, llorar o chillar con la película, uno suele hacer shhhist!! llamando al silencio en la sala.

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Ello no obsta que el cine sea un canal para que las personas conecten entre sí, por mucho que ver cine sea una actividad en rigor individual. Pasa con la lectura, la actividad más individualista de todas (por mucho que los publicistas en el mundo editorial hayan inventado el evento del reading, leer sigue siendo una ocupación para uno) y no lo va a hacer el cine, cuya mejor expresión se da en una sala para no menos de ciento cincuenta individuos, donde tarde o temprano una de ellas terminará por entablar un vínculo, esporádico que sea, con otra.

Repito en algo que decía hace unos días, uno no conecta con sus amigos o simpatizantes por su profesión, tendencia política o religiosa, sino por las bandas que escucha, los equipos de fútbol por los que se desvela, o las películas o libros que lee. El cine es una actividad individual, a veces puede llegar a ser una adicción, pero providencialmente tampoco es un elemento aislante o alienante. Al contrario, las más de las veces opera como un vaso comunicante.

Pero ¿se responde de alguna forma el problema principal, esto es, como disfrutar mejor el cine? Opino que no hay una respuesta absoluta. Yo disfruto más en solitario, por una cuestión de intimidad, pero eso es sólo una opinión subjetiva, que en nada resta validez a la opción de ver películas en compañía de una o más personas, ni tampoco vamos a desmerecer por eso a la familia que va, como gran cosa, a ver el blockbuster de turno (es cierto que hay gente que no tarda en mostrar la hilacha, con el celular con ringtone reggetonero prendido, apuntar con esos estúpidos punteros láser a la pantalla o confundiendo la butaca con el living de la casa, o el WC, pero eso es tema para otro tipo de análisis)

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Todo eso es muy válido en cuanto no nos olvidemos el fin del cine en si mismo, cual es escuchar con atención la historia que alguien nos ha querido contar.

fretamalt@hotmail.com

fjretamalt@gmail.com

 

 

 

 

Un comentario en “uno y los otros”

  1. Disfruto yendo al cine solo…pero también en grupo. Voy por parte, por supuesto hay peliculas que uno ansía que los demás vean, entonces “vamos motivando” y asi pasó en su momento con titulos como American Pie o Destino Final -hace bu!- que llamaba a mis amigos del colegio y decia “ya, vamos al cine?”, pasó con Joy Ride, que estuve hinchando a cada rato con su estreno en 2001.

    No me alargo mas. Pasó el tiempo y durante mi estadia en Stgo. por tres años y medio, aprendí a ir solo al cine y a disfrutarlo, bueno, de repente me bajoneaba -porque no estaba en mi ciudad- y no tenia a esos amigos para decirles a la cara “oye, vi esta” o “oye, veamosla?”.

    Lo que si, ahora (estando en Iquique desde el 2006) me ha dado con ir a ver solo las taquilleras -Star Trek, Harry Potter y en años anteriores La Nueva Gran Estafa, Transformers I, Iron Man- y las “normales” -17 otra vez, Fantasmas de mis Ex, estoy mencionando las de este 2009- en grupo. A fin de cuentas, se disfruta mas conversando largo rato de una película tranquila que “Oye, y ah y esa escena del bombazo, oh buena!”.

    Algo parecido ocurre con los DVD. Un ejemplo, vi solo Dan, In Real Life. Después de verla, ya la he visto como siete veces con distintas personas.

    Saludos.

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