altibajos

Planteaba ayer mis aprehensiones ante la nueva película de Tim Burton y como me daba la impresión de no ver nada nuevo bajo el sol, por mucho que se tratase de uno de mis directores favoritos, y me quedó dando vueltas el tema de los bajones en las carreras cinematográficas.

Es natural. La vida es, por sobre cualquier intento de definición que se haga, un fenómeno cíclico: se baja, se sube. Se cae, se levanta, más tarde o más temprano, hasta que llega el momento de lograr el equilibrio. Le pasa a todo el mundo y no porque seas director de películas estarás inmune a ello (para qué decir actores, pero ese si que sería un tema largo).

Por el contrario, son pocos los directores que podrían anotarse sin momentos bajos en sus carreras: Hitchcock, Truffaut y el creo-que-está-sobrevalorado Stanley Kubrick. Seguro que deben tenerlos (de hecho, nadie que haya hecho Ojos bien cerrados merece ser an glorificado, por mucho que se haya anotado antes El Resplandor o La Naranja Mecánica)pero lo convencional es destacar sólo sus momentos altos.

Tampoco vamos a gastar caracteres en Michael Bay, Uwe Boll y aquellos directores especializados en películas con explosiones y filmes por encargoesos filmes de niños con perros, niños con caballos o niños con arañas pollito que uno puede ver los sábados o domingos por la tarde en tv abierta), filmografías que no revisten mayor análisis ni de ser tomadas en serio.

No, estamos en una pelea de perros grandes, así que centrémonos en ellos.

Como dije, le pasa a los grandes. Mucho se ha hablado en contra de la fimografía de Martin Scorsese entre Casino(1995) y Los Infiltrados (2006) y los últimos diez años Woody Allen ha estado de casero para el trapeo de piso y el ninguneo público. No creo que sea para tanto. Si bien Pandillas de Nueva York es una soberana decepción comparada con Toro Salvaje y Matchpoint un débil remedo de Crímenes y Pecados, no por eso vamos a mandar a sus responsables al cadalso como un amplio sector de la crítica se ha empeñado los últimos tiempos.

Gangs-of-New-York-Posters

Tocó fondo. Se repite a si mismo.

Frases que suelen repetirse.

Todos los realizadores han tenido un bajón alguna vez. Una película mala, o que no era mala pero no era del gusto de todo el mundo, en fin. Repasemos: Michael Mann? Ali; Christopher Nolan? El Gran Truco; Ridley Scott?Un buen año; Cameron Crowe?Vanilla Sky; Peter y Bobby Farrelly? La chica de mis pesadillas; Quentin Tarantino? Death Proof; Steven Speilberg? La Terminal; Clint Eastwood? Poder Absoluto, La Conquista del Honor, Las cartas de Iwo Jima.; Sam Raimi?For the love of the game; Joel y Ethan Cohen? El quinteto de la muerte. Rob Reiner? Antes de partir Gus Van Zant? PsicosisHay quienes no le perdonan a Robert Rodríguez que por cada filme con balazos y argumentos pulp estrene filmes fantásticos para toda la familia. O a David Fincher que pasara de El Club de la Pelea o Zodíaco a Benjamin Button. O que Richard Linklater o Spike Lee cambien su registro habitual y hagan filmes como Fast Food Nation o Un plan perfecto.Y así.

No cuento a aquellos buenos directores que no tienen más de tres o cuatro filmes a su haber, algunos bastante respetables, como Michel Gondry, Spike Jonze, Wes Anderson o Judd Appatow. Carreras aún breves como para ser desmenuzadas al tenor de esta columna.

Para qué hablar de aquellos directores que el comentario de lobby ha levantado como grandes nombres aunque aún no reúnan los méritos suficientes para acreditar lo que se dice de ellos: Ron Howard, Peter Weir, Jim Jarmusch, Kusturica, Paul Thoms Anderson, realizadores que tienen méritos para ser respetables pero que no siempre avalan de modo convincente lo que se dice de ellos (al menos a mi no me convence).

O aquellos que hicieron una obra reconocida y todavía no se le han bajado los humos. Kevin Costner tuvo que pasar por Waterworld y The postman para darse cuenta que lo suyo no era dirigir. Mel Gibson va por el mismo camino.

Hay dos situaciones que revisten mayor gravedad que tener un tropiezo. La primera es no volver a filmar nada que valga la pena el esfuerzo. Francis Ford Coppola, el mismo responsable de obras maestras como El Padrino, Apocalipsis Ahora o La Ley de la Calle hace una eternidad que no lanza nada bueno, satisfactorio o al menos que se entienda, y cuando le dicen que Tetro no está a la altura de las expectativas, se exalta, se molesta, se amurra. Otro caso parecido? Oliver Stone, que de tener una filmografía interesante (Pelotón, Wall Street, Asesinos por naturaleza)se ha devenido en un panfletero, patrocinador oficial del chavismo, para caer en un cine latero pasado a proselitismo (Las Torres Gemelas me dejó durmiendo, W se disfruta más si uno la ve como comedia).

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Lo otro es quedarse pegado. Los hermanos Wachowski y M. Night Shyalaman no pudieron resistir el peso de sus buenísimos debuts (The Matrix y Sexto Sentido, respectivamente) y se han ahogado de tanto darse vueltas sobre lo mismo, pero mucho peor. Robert Zemeckis lleva años sin rodar una película con actores de carne y hueso.

Podría seguir hasta el día del níspero, pero a fin de cuentas ¿para qué?

Como dije antes, en esta vida se sube, se baja, se cae, se levanta. Bien por los que se mantienen en la cresta de la ola o se recuperan. Seguiremos disfrutando sus películas. Los que han tocado fondo, bueno, aun es tiempo de arrepentirse y de enmendar, o por último de retirarse antes de terminar haciendo documentales institucionales.

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¿maravilla?

Salió el primer teaser trailer de Alice in Wonderland, la nueva realización live action de Tim Burton (antes debería estrenar un filme de stop motion denominado 9) y también han salido a la luz las primeras escenas promocionales de la pelicula, protagonizada por su actor fetiche Johnny Depp, su actriz y esposa Helena Bonham Carter, Anne Hathaway y la debutante en las grandes ligas Mia Wasikowska en el rol de Alicia, en esta versión una adolescente que tras caer a un pozo va a dar a un mundo lleno de los más increíbles personajes, varios de ellos animados mediante CGI.
Mia Wasikowska

Viendo el trailer uno ya sabe con lo que se va a encontrar, aquellos elementos fantásticos/góticos tan propios de la filmografia burtoniana. Y sin embargo, no puedo sino pensar en no pocos deja vu a propósito del filme.

Y no me refiero al hecho de repetir a Depp en el rol principal o de apernar a Bonham Carter. Me refiero a un asunto más bien estético. Como que Tim Burton se está repitiendo a sí mismo con peligrosa frecuencia.

Y ojo, lo digo en mi calidad de fan de Tim Burton, uno de mis cinco directores favoritos y varias de sus películas están entre las que todo conocedor del buen cine debe ver (Batman, El Joven Manos de Tijera, Gran Pez y especialmente Ed Wood). Y sin embargo hay algo en esta producción que me provoca cierta desconfianza. No sé definirlo, pero hay algo en estos (quizá demasiado) coloridos y extravagantes que me hace desconfiar.

No me gustaría que Burton se haya convertido en un George Lucas (o peor aún, en Michael Bay o Joel Schumacher) que privilegia la forma, la imagen, los efectos, por sobre el contenido. Si algo hizo de Burton el influyente cineasta que es era precisamente el poner esos efectos y trucos visuales al servicio de la historia, y más allá, de los sentimientos y emociones de sus protagonistas. Espero sinceramente equivocarme.

Alice in Wonderland se estrena en marzo de 2010, así que aún se nos deparan algunas sorpresas más. Ojalá que sean de las buenas.

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