carpe diem? mejor let’s rock!!

Soy un convencido que un personaje flojo y cercano al analfabetismo como Dewey Finn, de Escuela de Rock consigue impregnar en sus alumnos ideas de libertad, creatividad y confianza en si mismos de un modo mucho más eficaz y confiable que el letrado pero cursi John Keating de La Sociedad de Los Poetas Muertos. Y que Jack Black, en la comedia (pero que resulta mucho más que eso) dirigida por Richard Linklater deja a Robin Williams como lo que es: un bobalicón de discurso fácil y bonito, pero pusilánime asesinable al fin y al cabo.
Donde Keating proclamaba el libre pensamiento, Finn simplemente vive el día.
Donde Keating al final agacha el moño y se va con el rabo entre las piernas, Dewey Finn termina por salirse con la suya.
Donde La Sociedad de los Poetas Muertos es un filme sobrevalorado, manipulador, simplón y de moral tarjeta Village, Escuela de Rock aparenta ser una comedia “con niños” de las que salen año tras año pero que deja un más que grato sabor de boca y unas cuantas cosas en que pensar.
Donde Robin Williams como gran cosa se subía a un pupitre para que sus alumnos escribieran cursilerías, Jack Black desordena la sala entera para que los suyos aprendan a sacudir cabezas, sus propias vidas y de paso al mundo al ritmo de un buen solo de guitarras.
Acabo de ver una vez más Escuela de Rock y a la vez, en forma instintiva, las diferencias entre ambos filmes. Y creo que ya puedo decir quien aprovechó mejor el día.

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lo cool de ser muggle 2

que le vamos a hacer…insisto que Emma Watson la lleva en el mundo de las estrella sub20…ý pesao…pero dejemos que se defienda por si misma:

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debe ser el primer posteo en mas de un año que hago exclusivamente de fotos…pero creo que valió la pena no?

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de tal padre, tal hijo

La primera vez que Jesse Gilmour vio la película Los cuatrocientos golpes junto a su padre terminó bostezando y entregando el siguiente juicio: “¿Un poco aburrida, eh?”. Tres años y 247 páginas después el muchacho sabía con gran exactitud varios detalles valiosos del mundo del cine. Por ejemplo, que el director de fotografía del cineasta Ingmar Bergman era Sven Nykvist, que Marlon Brando viajó especialmente a casa de Tennessee Williams para actuar en Un tranvía llamado deseo y que el filme Annie Hall de Woody Allen ocupa un lugar primordial en su corazón de adolescente enamoradizo. Pero sobre todo Jesse maduró emocionalmente, pudo enfrentar con cierta prestancia a las chicas y, antes que nada, ser menos amargado.

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Durante todo el arco cronológico del libro Cineclub (2008) se ve el ilustramiento de Jesse, un joven que a los 15 años coqueteaba demasiado con las drogas y las malas calificaciones y que tras una decisión radical de su padre terminó convertido en alguien con hambre de conocimiento artístico. Tal trayectoria educativa es descrita por estas crónicas a modo de memorias paterno-filiales del crítico de cine y novelista canadiense David Gilmour. Publicado recientemente en Chile, el volumen viene precedido de gran aceptación en Norteamérica, con elogios que van desde el escritor estadounidense Richard Russo (“Muy sabio en lo que se refiere a padres e hijos, películas y cinéfilos, amor y pérdida”) a las páginas de The New York Times, donde el cineasta Douglas McGrath (Emma, Infame) dijo sentir “admiración por el nivel literario de Gilmour, gran empatía hacia la lucha por su hijo y compromiso con su historia”.

“No sé cómo será en Chile, pero en Canadá un muchacho se puede retirar de la educación secundaria a los 15 años y luego entrar a la universidad si lo quiere. No son obligatorios los últimos dos años”, explica Gilmour desde su hogar en Toronto. El ejemplo de su retoño es la prueba fehaciente de esta norma que a veces funciona, con el joven Gilmour como un flamante egresado de Literatura de la Universidad de Toronto. “El chico luego se fue a estudiar cine y hace una semana terminó su primer cortometraje. Es algo realmente increíble”, comenta este hombre de 60 años.

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Hace un par de años Gilmour, que además es novelista, se encontraba en un círculo vicioso creativo, sin saber realmente cómo continuar su vida creativa. En ese momento su hijo le dio, según él, uno de los mejores consejos de su vida. “Jess me dijo que era muy simple, que escribiera sobre aquellos tres años que pasamos juntos viendo películas. Telefoneé a mi agente, quien a los 20 minutos me devolvió el llamado y me dijo que me había encontrado una editorial. Ahora el libro ya está publicado en 15 idiomas y se vende muy bien”, dice Gilmour.

 

Pero, ¿cuáles fueron las razones de este hombre para retirar a su muchacho del colegio y darle una poco ortodoxa educación consistente en películas?: “Era un mal estudiante. Pero lo peor de todo es que no era feliz, realmente el colegio no le gustaba, era un tormento para el chico. Tampoco iba a aprender ahí y yo finalmente lo iba a perder. Así es que le dije que se saliera”. A cambio, Jesse debería ver tres películas escogidas por su padre a la semana y dejar las drogas. El muchacho dijo en el el acto que sí.

En el volumen se mezclan la educación sentimental y la instrucción cinéfila de Jesse, quien en algún pasaje del libro cita las historias en los bares neoyorquinos del protagonista de Calles peligrosas (1973) de Scorsese para explicar sus andanzas nocturnas. Y el propio padre encuentra ecos del cine en las respuestas que su hijo le da, como cuando rechaza su invitación a ver una película extra en casa y Jesse le explica “No viejo, hoy no es tu noche”. Es lo mismo que el personaje de Rod Steiger le dice a Marlon Brando en Nido de ratas justificando su derrota en un combate de boxeo.

Pero no todo lo que el adolescente observa es cine de alta calidad. La razón es que según David Gilmour todas las películas sirven para aprender algo en la vida. “Traté de elegir las películas que me gustan o que me atrajeron en algún momento a pesar de que quizás ahora perdieron su encanto o son simplemente basura o estúpidas. En este último lote están por ejemplo Showgirls (1995), una porquería que es un auténtico placer idiota, Rocky III (1982) o Alerta máxima, (1992) con Steven Seagal. Tampoco quería que mi muchacho se aburrriera como en el colegio, mostrándole sólo cine arte. Aún así vimos 360 filmes, así es que había de todo, con El padrino, Ciudadano Kane y todas las canónicas incluidas”, cuenta el autor y ex crítico de cine de la estación televisiva CBC, quien además explica que este tipo de clases a domicilio no podrían haber sido hechas con libros o visitas a museos. “Hacerlo leer hubiera sido un desastre, se habría aburrido, como en el colegio. Tenía que ser algo que lo motivara de alguna manera”, explica.

Sin falsos didactismos en mente, Gilmour afirma que lo suyo bien puede ser un caso aislado y en ningún caso una receta. “A algunos les gusta el colegio y a otros no”, enfatiza. Su hijo por lo menos le dejó grandes recuerdos en aquellos años, como cuando solía ver una y otra vez películas de Woody Allen, darle una segunda oportunidad a Los cuatrocientos golpes o identificarse con Marlon Brando en El último tango en París.

 

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The Film Club

por fin, POR FIN!! se publicó en español este libro que esperaba desde que supe de su existencia, hace poco menos de un año atrás, y me dije de inmediato que tenía que llegar a mis manos. Que solo estuviese disponible via amazon me desmotivaba, pero ya está (o lo estará en los próximos días al menos) en librerías via Mondadori. Acaba de pasar al primer lugar de mi lista de necesidades urgentes. Y tengo la impresión que bien podría pasar a mi ranking de libros imprescindibles.

Cineclub (The Film Club) por David Gilmour, ya figura en los catálogos On Line de librerías Antártica-Manantial y Feria Chilena del Libro. Precio referencia $11.000.-

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lo cool de ser muggle

Que quieren ser las niñas actualmente? No me digan que quieren ser médico, abogado, arquitecto, escritor. Eso antes de los 12 años no se sabe. Nada de eso, las aspiraciones a esa edad van por otro lado. Los niños quieren ser el Chupete Suazo, John Cena o Naruto. ¿Y las niñas? Todas quieren ser Bella Swann (Twilight)…o Hannah Montana…o Vanessa Hudgens…o Ashley Tisdale…o Demi Lovato…o por último la Feña. Pero ¿por qué nadie quiere ser Hermione Granger?

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¿Sólo porque sus padres son muggles? (humanos, no magos, según el universo Potter)

¿Qué es esto? ¿Slytherin tomando el control de las mentes sub12?

Lo cierto es que Emma Watson, quien pese a protagonizar una de las franquicias más exitosas del cine/literatura/cultura pop actual y ya se ha vuelto rostro habitual de portadas de revistas, eventos sociales y hasta publicidad, ya ha anunciado que se retirará de la pantalla por algún tiempo luego del estreno de Harry Potter y las reliquias de la muerte en un par de años más, tiene mucho más talento, actitud, estilo y sobre todo neuronas que la pálida protovampiresa crepuscular y todas las chicas de plástico que cantan y bailan cancioncitas pegajosas.

Y no es de extrañar. No en vano su personaje es el cable a tierra, y más de una vez, la voz de la razón del alumno estrella del colegio Hogwarts.

¿O acaso las chicas inteligentes sólo tienen que ser feas, aburridas y desarregladas?¿Donde dice que sólo las chicas superficiales y artificiales la llevan?Harry Potter y el Misterio del Principe se estrena el 19 de julio.

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nunca es tarde

“Si no cumpliéramos años, estaríamos muertos..¡claro que hay que celebrarlo!”
Pancho(Nelson Villagra) acaba de cumplir setenta años, y de jubilar de su trabajo como profesor universitario, la única actividad que le daba sentido a su vida. Viudo y sin hijos, se da cuenta de lo solo que está en este mundo y opta por el suicidio. Cuando está a punto de disparar, sus dos amigos de toda la vida Tito(Julio Jung) y Pacheco(Jaime Vadell), quienes intuyen que su amigo no ha quedado muy bien tras sus retiro, lo invitan a las Termas de Chillán en un tour para la tercera edad. Esta última condición deja a Pancho aún más irritado, pero finalmente accede a viajar, a ver si asi sus amigos lo dejan de presionar.

Asi comienza El Regalo. Dirigida por Cristián Galaz y Andrea Ugalde, es una de las buenas películas chilenas estrenadas últimamente. Tiene su algo, que otros filmes que dejaron una marca más honda en el inconsciente colectivo (claramente El Regalo no está hecha a la medida de Cannes, Huelva, Amsterdam u otros festivales), y ademas escapa de los temas cliché del cine nacional: el sexo y sus derivados, la pornopobreza y sus derivados (flaiterío, delincuencia, bajos fondos) y los chilenos clase media ingeniosos y pícaros (Quercia, Muñoz, Trejo y Alcaíno, fuera!).

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Y es cierto, tiene bastantes imperfecciones: cabos que quedan sueltos, otros se solucionan vagamente y un par de historias paralelas que no aportan mucho al cuento, no en la forma que fueron planteados al menos. Y (opinión personal, aclaro) el tema de la tercera edad suele ser tratado en el cine latinoamericano de una manera cursi y cuestionable.

Pero a la par tiene algunas cuantas virtudes: muy buenas actuaciones a cargo de la división Senior del universo actoral chileno (que en total debe reunir unos cuatro siglos de antigüedad pero que tiene harta más vitalidad que aquellos actores recien titulados que reniegan de las teleseries porque lo suyo es el arte, aunque se mueran de hambre y miren con envidia los carteles de multitiendas); una historia atractiva y el paisaje natural del sur bellamente fotografiado. Chile tiene muy buenas locaciones naturales a las que pocas veces se le ha sacado partido.

Una película imperfecta, si, pero simple, honesta, sin más pretensiones que conectar con el espectador. Y de vez en cuando, con eso basta.

3/5

EL REGALO

Director: Cristián Galaz y Andrea Ugalde

Intérpretes: Nelson Villagra, Julio Jung, Jaime Vadell, Gloria Munchmeyer, Delfina Guzmán, Hector Noguera, Buddy Richard.

Comedia

2008

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David Carradine 1936-2009

Como sabes, soy un apasionado lector de cómics, en especial, aquellos de superhéroes…creo que la mitología de los superhéroes es fascinante…pensemos en mi favorito, Superman. No será una gran historia, quizás tampoco esté muy bien dibujado, pero su mitología es grandiosa…única.

Un elemento común en la mitología superheroica es el alter-ego. Batman es en realidad Bruce Wayne, así como Spiderman en verdad se llama Peter Parker…cuando despierta es Peter Parker, y se disfraza para ser Spiderman…y eso es lo que diferencia a Superman del resto, pues el no necesita convertirse en Superman. Ya es Superman. Su disfraz es el de Clark Kent. Su traje con la gran S era su manta con que estaba envuelto de bebé, cuando lo encontraron los Kent. Lo que Clark ocupa, sus anteojos, el traje de negocios, ese es el disfraz. El disfraz que ocupa Superman para pasear entre nosotros. Clark Kent es como Superman nos ve que somos…débil, inseguro, cobarde…en el fondo Clark Kent es la critica de Superman a la especie humana. Asi como Beatrix Kiddo cuando se disfrace de la señora Tommy Plimpton.

-Bill

Se le recordará como el Pequeño Saltamontes, Kwang Chang Caine, el monje Shaolín que recorría América a pie pelado en Kung Fu (1972-1975 y un spin-off entre 1993 y 1997), y que opacó una abundante carrera en cine y TV (hay que decirlo) pero yo he optado por recordarlo con este tremendo discurso pronunciado en las escenas finales de Kill Bill volumen 2, filme que de la mano de Quentin Tarantino lo puso de nuevo en la cresta de la ola.

billDC

mis condolencias

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rewind

“No uso mis películas para hacer menos miserable mi existencia. Uso mi existencia miserable para hacer mejores películas”

Michel Gondry

hoy se estrena en cines Rebobinados (Be kind, rewind), película de Michel Gondry protagonizada por Mos Def y Jack Black quienes, luego de un accidente electromagnético, deberán rehacer a lo compadre las películas de un videoclub que se cae a pedazos. Pocas veces he visto tanta alma, tanta pasión o cariño por algo puesta en un solo filme.

Como ha sido la tónica en lo que va del año, los mejores estrenos del 2009 son filmes rezagados de 2008. Danny Glover y Mia Farrow completan el armatoste.

be_kind

Si ud. aun no la ve, ¿qué espera? Creo que la volveré a ver. En la pantalla que corresponde

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