cosas en que pienso luego de ver Se Arrienda

Anoche vi Se Arrienda por tercera o cuarta vez, y sigo pensando que es mi película chilena favorita. O al menos la que encabeza mi top 5 de filmes nacionales que vale la pena ver. Junto con Promedio Rojo, Padre Nuestro, Kiltro y Paréntesis. Vale decir, aquellas películas que se hicieron pensando más con el corazón, el alma y los sesos que con el ego(problema de Raul Ruiz, Bize y sus secuaces, manga de lateros y pretenciosos) o la líbido(caso Boris Quercia, Rumpy o Belloni).
Asumo que tenía una predisposición digamos positiva hacia Se Arrienda prácticamente desde que supe que se estaba rodando. Era obvio, la dirigía Alberto Fuguet, mi escritor chileno favorito y quizás la mayor influencia que he percibido a la hora de sentarme a escribir/opinar/narrar (que le voy a hacer, por mucho que el se haya formado en Encino, California y yo sólo en Conchalí y Renca, no me cuesta nada indentificarme su literatura, o al menos, la siento más cercana que la de un Rivera Letelier, Bolaño o cualquiera que saque partido del realismo mágico). Sabía en todo caso que se trataba por sobre toda otra materia, de un drama. Pero no estaba preparado para lo que venía.

La historia de Gastón Fernández(Luciano Cruz Coke, alguna vez intérprete de covers en pubs, hoy un actor hecho y derecho), compositor musical, que vuelve a Santiago tras seis años en los EEUU donde intentó una carrera musical, sin mucho éxito, y que se encuentra con una realidad totalmente distinta de la que dejó: todos sus amigos, alguna vez entusiastas jóvenes idealistas con ganas de cambiarlo todo, han pasado a formar parte de ese sistema que ellos mismos repudiaban (nunca tocaría para Julio Iglesias, decía el propio Gastón, más de una década atrás…hoy sus amigos más cercanos producen bandas para MTV en vez de su propia música, y dirigen series de televisión, en vez de la gran película que siempre soñaron; su ex novia arquitecto diseña malls, cosas asi)…para su horror los pocos que se mantuvieron en la suya, se han convertido en verdaderas parias (digo, sin isapre, AFP, cuenta bancaria, pega estable..o sea, a donde?) lo que, sumado a una tensa relación con su padre(Jaime Vadell) va dejando a Gastón en una encrucijada cada vez más difícil de resolver.

Quedé para adentro. Uno se plantea, como Gastón, el dilema: me vendo al sistema y me salvo, o lucho contra él a lo que salga. La primera vez que vi Se Arrienda estaba recién titulado de abogado y entrando al mercado laboral, y enfrentado al choque entre lo que a uno le cuentan en el colegio y la universidad, y las cosas como realmente son, concepciones radicalmente diferentes). Debido a ello, estaba esencialmente sensible al tema, por lo que Se Arrienda me llegó de una forma especial.Porque de una u otra forma lo que le pasaba a Gastón me estaba pasando a mi (guardando las proporciones, yo no me parezco a Cruz Coke, ni él a mi).

Yo creo, a titulo totalmente personal, que lo de venderse o no no pasa por un tema de lealtades. Sé de casos, por cierto que se da la situación, basta con ver lo que ha pasado en el país: economía neoliberal implantada por gobiernos socialistas. Pero a nivel más terrenal, más cerca de uno, no se trata necesariamente de venderse, de ceder, de transar, de cambiarse de bando por unos dólares más.

O sea, depende de cada uno. Necesariamente en la vida uno cambia…o eso que llaman madurez no se trata en el fondo de eso? y si uno no cambia, queda rezagado. Y muy probablemente triste, amargado, mirando con bronca a los demás que les ha ido mejor, o con crueldad al que la ha ido peor. Por eso, es necesario cambiar. No hace falta que sea radicalmente. Pero si estar abierto a las nuevas realidades.

Y cualquier cambio duele, pero como se dicen los personal trainers: si no duele, no ganas.

Leí una vez a Woody Allen que Me interesa mucho el futuro, es ahí donde pasaré el resto de mi vida. Y el futuro es un concepto en movimiento permanente. El mundo cambia, y los cambios del mundo no dependen de uno. Ahora, tampoco se trata de entregarse. Uno debe cambiar porque sino el mundo se lo come a uno. Pero por muchos cambios que experimente el individuo, uno tiene que ser lo bastante capaz de ser leal a uno mismo. De que por mucho que haya que adaptarse a las nuevas realidades, quien se traiciona a si mismo nunca va a estar, ni siquiera conforme. La hipocresía y la culpa aqui entran de la mano y no van a venir para quedarse mirando. Ahi es cuando empiezan los verdaderos problemas.

Está bien, el hombre es un ser gregario, sociable y que necesita coexistir con los demás, pero siempre siendo capaz de aceptarse y quererse uno mismo. Eso no tiene precio. Y lo que no tiene precio ¿cómo puede venderse, eh?

 

Todas estas cosas se me vienen a la mente al ver Se Arrienda. Muchas dudas, pero lo más importante, respuestas.

SE ARRIENDA

Director: Alberto Fuguet

Intérpretes: Luciano Cruz Coke; Felipe Braun; Francica Lewin; Nicolás Saavedra; Ignacia Allamand; Benjamín Vicuña; Denisse Laval; Jaime Vadell; Diego Casanueva.

Drama

2005

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